Bienvenidos a este newsletter de Tiempo. Estas cartas del Mundial, Postales del Norte, que intercambiamos junto a Alejandro Wall. Hoy Burgo, desde una México que ayer recibió a Colombia y hoy tendrá el tercer partido de la selección local, le escribe a Wall, que está en Dallas, a la espera del próximo partido de Argentina. 

Ayer, acá en México, estuvo Lumumbaa quien ya podemos definir como el hincha más famoso del Mundial. 

Son de esas historias que, cuando termine el torneo, tengamos campeón y se haga un balance -por cierto, ¿sabías que ningún capitán levantó dos veces la Copa del Mundo y el único que puede hacerlo en este Mundial es Lionel Messi?-, seguramente quedarán relegadas a un segundo o tercer plano, pero aún así no habría que olvidarlas.

Lumumba llegó a Guadalajara y de paso disfrutó -o sufrió- a Juan Fernando Quintero, que volvió a resolver un partido al ingresar en el segundo tiempo, en este caso para el 1-0 de Colombia sobre República Democrática del Congo. No sólo es el Mundial de Lionel Messi, Kylian Mbappé, Erling Haaland y desde ayer Cristiano Ronaldo: también lo es de los personajes que llegan desde el tercer mundo. Suele pasar: los africanos llaman la atención en las primeras semanas.

El triunfo de Lumumba

Dentro de la cancha sobresale Vozhina, el arquero de Cabo Verde. Desde afuera, Lumumba, de República Democrática del Congo: en este Mundial también se cuentan los seguidores en Instagram y así como Vozinha ya superó al Dibu Martínez (más de 15.000.000 de seguidores), Lumumba duplicó su cuenta en un día, de 110.000 a 220.000. Podría hacerme el autosuficiente y decir que no sé para qué sirven esos números pero sabemos que no funciona así.

El nuevo protagonista del Mundial ya había regalado una imagen reivindicatoria en las tribunas en la Copa Africana a inicios del año: una estatua viviente de Patrice Lumumba, el líder de la independencia congoleña, el líder anticolonialista que independizó a la República Democrática del Congo, en 1960, y que rápidamente sería depuesto de su cargo de primer ministro y asesinado al año siguiente por agentes de Estados Unidos y Bélgica.

Su “reaparición” en los estadios ocurrió a través de un artista congoleño, Michel Kuka Mboladinga, que se disfrazó de Lumumba y permaneció inmóvil, sobre una tarima en medio de los hinchas, durante todos los partidos de la selección congoleña. Las imágenes del “Lumumba hincha”, que se cambió de traje en las diferentes presentaciones de la República Democrática del Congo pero que siempre estuvo impecable, a imagen y semejanza del héroe de la independencia de su país, se viralizaron y refrescaron la trascendencia política del líder de cuyo asesinato -a sus 35 años- se cumplieron 65 años a mediados de enero.

Ya que estamos, aquella reaparición sirvió para contar que también hubo un Lumumba que jugó en River en los años 60: un brasileño con un notable parecido físico con el líder congoleño y que fue figura en Gremio.

El Lumumba que ayer llegó al Mundial -no había estado presente en el primer partido de Congo en el Mundial, ante Portugal en Estados Unidos, seguramente por un negado en la visa del país de Donald Trump- es un artista que mira los partidos de su selección. Lumumba fue la figura, en redes y en el estadio, del Colombia 1-RD Congo 0. Incluso la transmisión televisiva capturó su imagen. Fue su triunfo final: el de su causa.

No queda claro, en cambio, si estará este sábado en Atlanta ante Uzbekistán: ¿habrá conseguido la visa estadounidense? En todo caso, cuando se haga un resumen del torneo, como éste que ya hizo Federico Amigo de los primeros días, Lumumba no podrá faltar.

Sé que estás en Dallas, Ale, a la espera del tercer partido de Argentina, el sábado ante Jordania, aunque ya pensando en cómo será el viaje para el partido del otro viernes en Miami, por los 16avos de final. Te dejo que me voy al Azteca: hoy juega México, que también está clasificado. En este país hay fiesta de la grande, futbolera, popular, como nos gustan.

Tengo un zócalo televisivo, no sé si es cierto, pero lo comparto y a lo sumo lo debatiremos: el Mundial se juega en Estados Unidos y se vive acá. También por presencias como la de Lumumba.