“Quiero seguir trabajando por el crecimiento de Rosario”
La dirigente radical no lo dice explícitamente pero se posiciona para ser candidata a intendenta en 2027. “La competencia interna les hace bien a los partidos”, aclaró.

El tablero político santafesino parece acelerarse —frente a la posibilidad de que el cierre de listas sea el próximo mes de febrero y las primarias en abril 2027— y el hormiguero de los candidatos empieza a acercarse al estado de ebullición. Con el cronograma electoral a la vuelta de la esquina y los plazos legales recortando el margen de maniobra, a menos de 150 días del año electoral, los casilleros de la gestión y de las candidaturas se superponen de manera inevitable. María Eugenia Schmuck no es una figura cualquiera. Presidenta del Concejo Municipal de Rosario y espada política del intendente Pablo Javkin durante sus dos periodos de gobierno en el Concejo, la dirigente de la Unión Cívica Radical no esquiva el bulto. Su declaración categórica funciona como un parteaguas dentro del Frente Unidos para Cambiar Santa Fe: no competirá por otra banca en el cuerpo deliberativo local. Con esa certeza sobre la mesa, la carrera por el sillón de la Municipalidad de Rosario suma una nueva protagonista.
—¿Vas a ser candidata a intendenta el año que viene?
—No escondo mi vocación porque quiero seguir trabajando por el crecimiento de Rosario y darle continuidad a una gestión que está transformando la ciudad. Pero para mí, sinceramente, no es tiempo de candidaturas todavía. Creo que la gente nos votó para gestionar y gobernar; nos eligió para dejar atrás una época oscura, que fue la peor para Rosario: la pandemia sanitaria, la pandemia de violencia y el hecho trágico de no estar en el radar ni del gobierno nacional de ese momento ni del provincial. Esos cambios, esa transformación de la ciudad que hoy nos permite decir con orgullo que “volvió Rosario”, requiere que estemos 24/7 pensando exclusivamente en gobernar. No me gusta el enfoque de campaña permanente. Además, a los candidatos los pone la gente en las primarias y con la aprobación de lo que realizaste. Es una consecuencia del reconocimiento a tu labor. Hoy, como presidenta del Concejo, mi única responsabilidad es gestionar, resolver y acompañar esta transformación.
—Pero no te queda mucho tiempo para hacer pública esa decisión. En abril el calendario te estaría empujando, y la lógica marca que se te ve disputando la intendencia de Rosario.
—Te puedo decir una sola certeza: no voy a volver a ser concejala.
—Definición contundente: no vas a ser concejala. Entonces, más allá de la respuesta institucional, estás dentro de la carrera por la intendencia.
—Es una gran probabilidad, claro. Pero hoy, insisto, mi prioridad es acompañar este proceso que está viviendo Rosario.
—¿De qué depende y cuáles son los tiempos para formalizar esa candidatura?
—Es una decisión colectiva. Creo que el Frente Unidos debe tener una interna súper competitiva el año que viene. Tenemos que poner a disposición de los vecinos a los mejores candidatos y candidatas de cada uno de los partidos políticos que integran la coalición, y que sea la sociedad la que resuelva quién representa mejor a quienes quieren seguir apoyando esta gestión.
—Te planteo un escenario directo de lectura periodística: una interna en Unidos que cruce a un candidato respaldado por actores del ámbito provincial como Federico Angelini frente a tu figura, construida territorialmente en la ciudad y con el aval del intendente Javkin. ¿Es un escenario absurdo o describe la puja que se viene?
—No, no es un absurdo. Es más, yo creo que tiene que ser una interna de más de dos opciones. Apuesto a que el socialismo también tenga su candidatura, a que los distintos espacios políticos que conformamos Unidos presenten a sus mejores hombres y mujeres. La competencia interna hace bien: les hace bien a los partidos, le hace bien a la ciudad y consolida el proyecto. Lo que estamos llevando adelante a nivel provincial y local es tan importante que resulta la única garantía de que todo lo que avanzamos no solo continúe, sino que profundice el crecimiento de la ciudad que siempre soñamos.
—Hablás del modelo de ciudad y de la resistencia local. Vos que sos rosarina de pura cepa, ¿para vos qué es la “rosarinidad” hoy?
—Para mí Rosario es la ciudad más linda del mundo, y sin duda la más hermosa de la Argentina, pero fundamentalmente porque está llena de rosarinos y rosarinas. Somos únicos e irrepetibles. Gente que se levanta muy temprano, que se acuesta súper tarde y que le pone una pasión tremenda a todo lo que hace. Somos capaces de salir de las peores crisis, no tenemos temor de pedir ayuda y sabemos perfectamente que las salidas siempre son colectivas. Eso explica nuestro origen: a Rosario no la fundó nadie, nació del esfuerzo de inmigrantes y trabajadores. Nunca fuimos capital de nada, jamás estuvimos en el radar mimado de los gobiernos nacionales; nos hicimos solos. La rosarinidad es una cultura del esfuerzo, de la solidaridad, del valor de la palabra, de la amistad y del espacio público. También es la cultura del club de barrio: sabemos que un pibe que está dentro de un club es un pibe menos en la calle. Cada vez que salimos de una crisis, lo hacemos “a la rosarina”.
—Históricamente se percibe cierto desapego hacia la identidad santafesina. ¿Por qué cuesta tanto identificarse con lo provincial desde Rosario?
—Durante algunos años tuvimos una gobernación y una presidencia que abandonaron a Rosario. En nuestra primera gestión, entre 2019 y 2023, la reafirmación de la rosarinidad operó casi como un mecanismo de resistencia frente al olvido. Pero eso cambió. Hoy tenemos un Gobierno Provincial que tiene a Rosario como prioridad absoluta. Hay un intendente y un gobernador que trabajaron juntos desde el primer día para recuperar el orden, sanear las cuentas, ahorrar e invertir en obra pública y transporte.
—¿En qué se traduce de manera concreta esa sintonía entre municipio y provincia?
—Hoy hay 357 obras en marcha simultáneas entre Provincia y Municipio: desde pavimento definitivo, cloacas y veredas, hasta el acueducto y la reconversión luminaria. Estamos a las puertas de ser sede de los Juegos Suramericanos, convirtiéndonos en la capital del deporte nacional, y ganamos la sede para los Juegos Panamericanos. En seguridad, pasamos de una ciudad que tenía apenas 20 patrulleros circulando y donde contábamos muertos diariamente a un trabajo coordinado con método e inversión: implementamos el sistema Lince, tenemos más de 5.000 cámaras operativas para prevención y detección, y se terminó la fiesta en los penales. Hoy hay un sistema carcelario sin privilegios para los delincuentes. Se acabó la impunidad, y eso es un cambio de paradigma.
—A nivel nacional el escenario es muy distinto. ¿Cómo está la relación con el gobierno de Javier Milei?
—La coordinación con la provincia es total, pero en materia de obra pública, transporte o salud, para el Gobierno Nacional directamente no existimos. Desde que asumió Javier Milei, Rosario recibió cero pesos para financiar el transporte público de pasajeros. Esto ocurre a pesar de que existe una ley que establece que del impuesto que cada ciudadano paga por litro de nafta, el Estado nacional se queda con el 30% y tiene la obligación legal de devolverlo para subsidiar el transporte en el interior. No lo hacen: siguen concentrando los recursos para subsidiar al AMBA y a la Ciudad de Buenos Aires.
—¿Ocurre lo mismo en el resto de las áreas?
—Totalmente. En obra pública no hay una sola obra financiada por la Nación en la ciudad. El gobernador Pullaro se tuvo que hacer cargo de terminar las obras del Monumento a la Bandera porque pasaron tres gestiones nacionales sin que lo finalizaran. Cortaron el Plan Remediar en salud pública y retiraron los fondos de desarrollo humano. La Provincia y el Municipio están tapando con recursos propios todos los baches presupuestarios que dejó el retiro del Estado nacional. Lo logramos mediante una administración eficiente, pero la discriminación centralista hacia Rosario sigue intacta.
—Frente a este diagnóstico donde remarcás el abandono de la Nación, ¿existe alguna posibilidad de convergencia política entre Unidos para Cambiar Santa Fe y La Libertad Avanza en la ciudad de Rosario?
—Unidos es un espacio diverso en su pertenencia partidaria e ideológica, y esa pluralidad nos enriquece. Rosario es una ciudad que respeta los consensos. Lo que se juega el año que viene va más allá de qué sello partidario gane una elección: la discusión es si retrocedemos al escenario de hace tres años y medio —cuando no podíamos salir a la calle y los delincuentes gobernaban desde las cárceles— o si profundizamos este camino de transformación. Si otros espacios políticos quieren acompañar nuestra propuesta, no vamos a tener inconvenientes; pero este proceso lo tenemos que seguir liderando quienes demostramos con hechos que estamos en el camino correcto.
