Policiales

Investigan qué hacían las víctimas a la hora y el lugar donde fueron aniquiladas

Una hermana y tía de las víctimas las desligó de los vínculos con el narcomenudeo que tienen otros miembros de esa familia. En la escena del crimen, a dos cuadras del estadio mundialista de hockey, reside otro hermano. Carmen Villalba cirujeaba y vendía ropa usada. El antecedente de otro crimen y la captura de dos parientes narcotraficantes.

A pocas horas del resonante doble crimen de una madre y su joven hija en un pasillo en la noche de este miércoles el barrio amaneció con temeroso silencio ante un rumor de vinculación con un tipo de ajuste de cuentas narco, solo que la investigación de la fiscal Georgina Pairola tendrá que establecer si los sicarios buscaban a estas mujeres como blanco de sus armas, o si acaso las víctimas estuvieron en el momento y el lugar equivocado: quien reside en la casa donde ocurrió la masacre no eran las víctimas sino un hermano de la mujer mayor.

Carmen Noemí Villaba y su hija Marlén integraban una familia que supo estar investigada por tráfico de drogas. Por ese delito al menos dos hombres de ese clan fueron detenidos el año pasado como parte de una organización que enviaba cocaína desde Rosario a San Nicolás y alrededores. Se trata de Julio y Gonzalo Villalba, detenidos en setiembre de 2021, por un operativo federal que se hizo conocido porque lo presenció el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni. Gonzalo fue arrestado aquel día a la vuelta de donde ocurrió este doble crimen, en Jacobacci al 9100. Y Julio cayó detenido ahí cerca, en Mateo Booz y calle 1649, atrás del campo de deportes Cristo Rey. En ese mismo lugar, el 4 de marzo pasado fue ejecutado a balazos Martín Villalba, un hombre de 35 años que estaba postrado en silla de ruedas.

A pesar de la relación sanguínea, la hermana de Carmen aseguró a los medios de prensa que se acercaron que “ella no tenía problemas con nadie, sólo problemas económicos con el cirujeo, para darle de comer a los hijos. No tenía nada que ver con los problemas con la ley de los Villalba”.

Según aseveró, “ella no vivía ahí, solo vendía ropa usada para darle de comer a los chicos”, y que tenía cuatro hijos más. Al momento de ser atacadas estaban con su otra sobrina de 14 años, que no resultó herida, aseguró la mujer.

Con repudio dejó en evidencia que “la ambulancia tardó 40 minutos y la policía también tardo en venir, se cansaron de llamar a la policía y no vinieron”.

“Cuando yo llegué mi hermana todavía estaba viva. Había muchas vainas en el piso, no sé cuántos disparos tienen”, finalizó.

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