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Las Madres llevaron uno de los baldosones de la Plaza de Mayo al Espacio Cultural Nuestros Hijos

Un pañuelo de baldosas para la ESMA

Las Madres decidieron entregar a distintas instituciones las baldosas pintadas que fueron extraídas recientemente de la Plaza de Mayo. La primera en recibir uno de los pañuelos fue el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi). La ceremonia que incluyó números artísticos.

 

El mensaje de las Madres de Plaza de Mayo fue contundente y celebrado por todos los que las acompañaron ayer en la reapertura del Espacio Cultural Nuestros Hijos. «Si creen que van a borrar la memoria avasallando nuestra casa, reformando la plaza y sacando los pañuelos blancos no lo van a conseguir. La memoria colectiva no se tapa con acciones reventadas del poder. Se mantiene con la lucha, el amor y la esperanza», manifestó Evel «Beba» de Petrini. La asociación decidió entregar a distintas instituciones las baldosas pintadas que fueron extraídas recientemente de la Plaza de Mayo. Y el ECuNHi fue la primera en recibir uno de los pañuelos, en una ceremonia que incluyó números artísticos.

«Madres de la Plaza, el pueblo las abraza», gritaron los presentes cuando De Petrini y Mercedes «Porota» de Meroño irrumpieron en escena, junto a la legisladora Victoria Montenegro y Judith Said, ex directora nacional de Sitios de Memoria. Las recibieron con su música el grupo de sikuris El Ombligo y Los Tambores y Tamborcitos del ECuNHi, bandas del taller de percusión del espacio. El caluroso hall estaba repleto de gente de todas las edades. A un costado de las Madres se encontraba la estructura donada por un grupo de diseñadores –Martín del Río, Pablo Pino y Angel Jorge– que sostenía el histórico pañuelo. De los 32 que fueron rescatados, la asociación presidida por Hebe de Bonafini posee 12. El resto fue distribuido entre diferentes organismos de derechos humanos. Fueron las Madres las que conversaron con arquitectos y trabajadores para que fueran extraídos, en el marco de las remodelaciones encaradas por el gobierno porteño en Plaza de Mayo.

«Este pañuelo representa el esfuerzo y la lucha de los treinta mil hijos que fueron revolucionarios, de los que estamos recontra orgullosas. En estos cuarenta años de permanencia en la plaza y en la lucha, son ellos nuestro timón. Nos enseñaron a vivir de una forma diferente, a querer al otro, a luchar por el país. A pelear contra la injusticia», expresó De Petrini, constantemente interrumpida por los aplausos. «No vamos a dejar de hacerlo nunca. Piensan que sacando los pañuelos y allanando nuestra casa, las Madres vamos a achicarnos. Están equivocados. Sentimos fuerza y amor», advirtió. «¡A luchar y prepararse, compañeros! Es duro lo que viene. No tenemos que quedarnos tranquilos. Tenemos que hacerles frente y demostrar que somos muchos y queremos otra cosa», instó. Hebe de Bonafini no estuvo presente, debido a la agitada semana que le tocó vivir.

Verónica Parodi, directora del ECuNHi junto a María de los Angeles «Chiqui» Ledesma, contó que el pañuelo quedará expuesto de modo permanente en el hall, donde también se pueden ver siempre las fotografías de todas las marchas de la resistencia. Agradeció a los diseñadores que donaron la estructura de hierro donde quedarán expuestas las baldosas pintadas años atrás por militantes. «Son históricas porque la memoria se escribe sobre los pasos de estas mujeres, sobre estos pañuelos blancos y está más viva que nunca», resaltó Parodi, recordando el lema de la jornada. «Seguiremos trabajando intensamente por defender la memoria. Estas baldosas deberían estar en la plaza porque son un patrimonio histórico de todos los argentinos. Hay un decreto que lo dice, pero como a este Gobierno no le importa nada… Constantemente hay una burla sobre los derechos humanos. Las madres deberían estar descansando. Pero ellas, frente a la barbarie, nos muestran una vez más el camino que debemos seguir», elogió.

Antes del acto, una mujer circulaba con una caja de cartón solicitando una colaboración monetaria. Es que, desde el comienzo de la presidencia de Macri, la casa cultural y educativa de las Madres en la ex Esma, se encuentra totalmente desfinanciada. «Esta casa sigue siendo un faro cultural a pesar de no tener el acompañamiento del Estado. No lo necesitamos porque estamos nosotros, los que creemos en una patria mejor», definió la pedagoga. Para cerrar el acto, los artistas y el público entonaron «La canción es urgente», clásico de Teresa Parodi.

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