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Leda Bergonzi se acercó al partido UNO de Walter Ghione y Pablo Gavira

Una reunión para unir religiones y políticas

La líder espiritual, no reconocida por la iglesia Católica, se encontró con referentes de Unidos para Cambiar Santa Fe.

La foto circuló primero en las redes sociales y después abrió una discusión política que excedió el mundo religioso. La líder espiritual rosarina Leda Bergonzi, que construyó una fuerte capacidad de convocatoria a partir de encuentros masivos de oración y sanación y que hoy desarrolla su actividad sin el respaldo de la Iglesia Católica, se reunió con el diputado provincial Walter Ghione y el concejal rosarino Pablo Gavira, dos de los principales referentes del Partido UNO, la fuerza evangelista que integra Unidos para Cambiar Santa Fe. El encuentro expuso el interés del espacio aliado al gobernador Maximiliano Pullaro por acercar a una figura con llegada a sectores populares y miles de seguidores en Rosario y distintos puntos del país.

La reunión se realizó la semana pasada y fue difundida por los propios dirigentes. Junto a una fotografía compartida en redes sociales, Ghione y Gavira escribieron: “Gracias, Leda, por tu compromiso espiritual y por el interés en conocer de cerca todo el trabajo político y social que realizamos desde el Partido UNO. El camino es Unidos”.

La publicación abrió especulaciones sobre una eventual candidatura de Bergonzi dentro del armado oficialista para 2027. La referente de Soplo de Dios Viviente negó esa posibilidad. “No hay nada, no son mis intenciones, no es para nada mi mundo. Estoy muy lejos de eso, del otro lado de la política”, respondió cuando fue consultada sobre el tema.

Sin embargo, tanto los dirigentes de UNO como el entorno de Bergonzi reconocieron coincidencias políticas, sociales y religiosas. El concejal Pablo Gavira confirmó que durante el encuentro hablaron de política y del trabajo territorial que desarrolla el espacio evangelista. “Hablamos de política, profundizamos lo que hacemos y ella vino a interiorizarse”, sostuvo. También aseguró que la líder religiosa “se siente identificada con el partido UNO”.

La propia Bergonzi explicó que recibió una propuesta de acompañamiento por parte de los dirigentes. “Tenemos en común a Dios, a estar en la periferia ayudando a la gente”, afirmó. Y agregó: “Nos une la búsqueda del bienestar de la gente más necesitada”.

Detrás del acercamiento aparece una estrategia política que el Partido UNO viene desarrollando desde hace años dentro de Unidos. El espacio que lidera Ghione consolidó una estructura apoyada en iglesias evangélicas, organizaciones sociales y dispositivos territoriales vinculados al abordaje de consumos problemáticos. Esa construcción le permitió ganar espacios dentro del gobierno provincial y ampliar su influencia en áreas sensibles de la gestión.

Pero el crecimiento político de Ghione también quedó rodeado por denuncias sobre el manejo de fondos públicos destinados a programas de prevención y asistencia en adicciones. Durante 2025, el diputado peronista Miguel Rabbia presentó pedidos de informes para investigar transferencias por miles de millones de pesos realizadas desde la Agencia de Prevención del Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones (APRECOD) hacia asociaciones civiles vinculadas a referentes del Partido UNO.

Las denuncias apuntaron al programa Redes del Cuidado y señalaron que varias de las organizaciones beneficiadas habían sido creadas pocos meses antes de recibir fondos millonarios. Entre los casos cuestionados apareció la Asociación Civil Perseverar, constituida en enero de 2025 y beneficiada con más de mil millones de pesos por convenios con la provincia. Legisladores opositores remarcaron que integrantes de esa entidad mantenían vínculos políticos con el partido de Ghione.

Rabbia denunció además transferencias cercanas a los cuatro mil millones de pesos hacia fundaciones y asociaciones relacionadas con dirigentes evangelistas. “Hay un desmanejo de fondos y hay plata que no aparece”, declaró el legislador al reclamar explicaciones sobre el destino de los recursos públicos destinados a la lucha contra las adicciones.

Los cuestionamientos también alcanzaron al propio esquema político construido alrededor de UNO y a funcionarios vinculados al espacio que ocupan lugares estratégicos dentro de la APRECOD. Desde el partido rechazaron las acusaciones y las definieron como una maniobra política, pero los pedidos de informes avanzaron en la Legislatura provincial.

El acercamiento a Bergonzi ocurre además sobre una figura que también quedó envuelta en controversias vinculadas al dinero y al financiamiento de sus actividades masivas. Durante 2024, el activista Pablo Salum denunció penalmente al gobierno provincial, a la Municipalidad de Rosario y a distintos funcionarios por presuntamente promover con recursos públicos los encuentros encabezados por la denominada “sanadora”. La presentación reclamó investigar la utilización de fondos estatales para respaldar actividades de Soplo de Dios Viviente.

La denuncia finalmente fue desestimada por el Ministerio Público de la Acusación, que archivó la investigación. No obstante, el expediente volvió a poner bajo discusión el financiamiento de los multitudinarios encuentros encabezados por Bergonzi y el volumen de recursos movilizados alrededor de un fenómeno religioso que durante meses reunió a miles de personas en Rosario y otras ciudades.

El crecimiento de la referente espiritual ya había provocado tensiones con la Iglesia Católica. Después de haber contado inicialmente con respaldo institucional, el Arzobispado de Rosario retiró su acompañamiento y tomó distancia de prácticas promovidas durante los encuentros, entre ellas la imposición de manos y los relatos de sanaciones atribuidas a intervenciones divinas. La ruptura marcó un punto de inflexión en la relación entre Bergonzi y la estructura eclesiástica local.

Pese a ese distanciamiento, la dirigente religiosa mantuvo una importante capacidad de convocatoria y siguió recorriendo distintos puntos del país. Ese capital simbólico es precisamente el que hoy atrae al Partido UNO, que busca ampliar su influencia dentro del oficialismo santafesino apoyándose en liderazgos religiosos con inserción territorial.

Mientras Bergonzi insiste en que no piensa incorporarse a la política, la foto junto a Ghione y Gavira dejó expuesta una convergencia entre dos figuras atravesadas por cuestionamientos sobre el manejo de recursos y por una misma estrategia de construcción: convertir la influencia religiosa en una herramienta de acumulación política dentro del esquema de poder que gobierna Santa Fe.

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