Pruebas judiciales de Texas muestran mensajes entre Federico “Fred” Machado y Debra Mercer-Erwin tras el decomiso de una aeronave con cocaína en Guatemala. Otros correos y planillas del expediente revelan alertas de lavado, depósitos millonarios que debían quedar custodiados y órdenes de transferencias hacia terceros y sociedades vinculadas al empresario argentino.
Por Ariel Festa
Buenos Aires, 18 de mayo (NA) — El expediente judicial de Texas no muestra sólo aviones con cocaína: también muestra chats, correos y planillas financieras que reconstruyen cómo se movía el dinero alrededor de esas operaciones. En uno de los intercambios más sensibles, El empresario argentino Federico “Fred” Machado, quien en las últimas horas admitió ser culpable en dos causas por lavado de activos y fraude fiscal, le envió a su socia estadounidense Debra Mercer-Erwin un video del avión rescatado de una pista en Guatemala, después de una incautación con aproximadamente 1.700 kilos de cocaína.
La aeronave era el N305AG, un British Aerospace BAE 125-800A, serial 258013, que según Homeland Security Investigations (HSI) fue incautado el 27 de enero de 2020 con paquetes de cocaína y una matrícula falsa: N818LD. Las fotos del expediente muestran bultos con sello Ferragamo, armas y otros elementos incorporados como prueba.
En el chat, Machado le escribió a Mercer-Erwin: “Your plane rescued from the landing strip in Guatemala”, es decir: “Tu avión fue rescatado de la pista de aterrizaje en Guatemala”. Mercer respondió con una referencia de matrícula: “302AG”. Luego agregó: “It’s no longer registered”: “Ya no está registrado”.
Ese intercambio es una de las piezas que permite entender la lógica del expediente U.S. v. Mercer-Erwin, la causa federal que investigó a Aircraft Guaranty Corporation (AGC), Wright Brothers Aircraft Title (WBAT), Debra Lynn Mercer-Erwin, su hija Kayleigh Moffett y una red de registros aeronáuticos, cuentas de garantía y transferencias vinculadas a operaciones de aviones.
Para los investigadores, el problema no era sólo la droga: también era qué pasaba después, cuando los aviones ya habían sido decomisados y los papeles seguían circulando ante la Federal Aviation Administration (FAA), la autoridad aeronáutica de Estados Unidos.
Cuatro días después del decomiso en Guatemala, Moffett firmó un Aircraft Bill of Sale —un formulario de compraventa aeronáutica— por el cual AGC, como fiduciaria, transfería el N305AG a Arrendadora THH S.A. de C.V. Según HSI, esa documentación fue presentada pese a que el avión seguía bajo custodia del Gobierno guatemalteco.
Las alertas de lavado
La segunda capa del caso aparece en los correos financieros. Un memo incorporado al expediente describió “Money Laundering Red Flags”, es decir, alertas de lavado de dinero, en operaciones vinculadas a Machado, South Aviation, CCUR y Wright Brothers.
CCUR era una firma que aparece en la documentación como aportante o financista de depósitos para operaciones aeronáuticas. En términos simples: ponía dinero para que una compra de avión pudiera mostrar un depósito fuerte, aunque el dinero debía quedar protegido y ser devuelto si la operación no se concretaba.
El memo mencionó retornos inusuales, depósitos sobredimensionados, estructuras poco habituales, brokers ubicados en ambos lados de la operación y un punto especialmente sensible: que Fred Machado / South Aviation no parecía ser necesariamente el comprador real o el verdadero broker comprador, sino una especie de intermediario o “stand-in” para otro actor de la operación.
En lenguaje llano: Machado aparecía en los papeles, pero el propio documento sugería que quizás no era quien realmente compraba, decidía o ponía el dinero final.
El mismo paquete de correos incluye otro dato territorial: el 15 de enero de 2020, Wayne Barr Jr., CEO de CCUR, escribió que había hablado con Machado la noche anterior, cuando el empresario “estaba asistiendo a la asunción presidencial de Guatemala”. La referencia coincide con la toma de posesión de Alejandro Giammattei, realizada el 14 de enero de 2020.
Ese dato no prueba por sí solo una presencia física ni un delito. Pero sí muestra que, dentro del intercambio entre financistas y operadores aeronáuticos, Machado era ubicado en Guatemala justo en el mismo período en el que el expediente describe movimientos de aviones, cocaína y documentación registral sensible.
El dinero que no debía moverse
La parte financiera del expediente gira alrededor de una palabra técnica: escrow. En el mundo aeronáutico, una cuenta escrow funciona como una cuenta de garantía. Es una caja fuerte legal: el dinero entra ahí para asegurar una operación, pero no debería circular libremente.
Si la compraventa del avión se concreta, el dinero se libera según condiciones pactadas. Si no se concreta, debe volver al depositante. En varios contratos incorporados al expediente, las cláusulas eran terminantes: los fondos no podían ser desembolsados a nadie distinto del depositante.
Sin embargo, los correos, planillas y comprobantes bancarios muestran otra dinámica: fondos que entraban para operaciones aeronáuticas y luego salían hacia terceros, financistas y sociedades vinculadas al circuito de Machado.
Un correo de Machado a Debbie Mercer, del 18 de mayo de 2020, muestra instrucciones directas sobre movimientos de dinero. El empresario preguntaba si había llegado una transferencia y pedía enviar US$75.000 a South Aviation, su compañía. También mencionaba pagos a HoPop y DavidPop, una transferencia por US$768.000 y la expectativa de que luego ingresaran US$10.000.000.
En otro correo, del 14 de agosto de 2020, Machado escribió que ese día entrarían US$20 millones de Metrocity. Para el lector común: Metrocity era una firma que aparece en el expediente como aportante de fondos para depósitos de operaciones aeronáuticas. No era un nombre conocido para el público argentino, pero dentro de la causa funciona como parte de la trama financiera.
En ese mensaje, Machado instruyó transferencias por US$10 millones a CCUR, US$2,4 millones a Slome Capital, US$10 millones a RustyPop, retener US$50.000 como fee de escrow y enviar US$85.000 a South.
El dato es delicado: la instrucción, leída de manera literal, suma más que los US$20 millones mencionados como ingreso. Por eso, antes de sacar conclusiones contables definitivas, ese correo debe leerse junto con saldos previos, planillas y wires asociados. Pero el valor periodístico es claro: Machado daba instrucciones directas sobre transferencias millonarias desde el circuito administrado por Mercer-Erwin.
Los wires que materializan los movimientos
Los comprobantes bancarios de Bank of America muestran que la cuenta trust de WBAT recibió y envió fondos vinculados a operaciones aeronáuticas. En esos documentos aparecen transferencias a South Aviation, Chemtov Mortgage Group, Frank Weinberg Black P.L., Harris Air, JDS1, CCUR, RustyPop, DaRusty, HoPop y DavidPop, entre otras firmas.
Algunos movimientos están atados a números de serie de aeronaves. Por ejemplo, comprobantes vinculados a los seriales 33768 y 33769 —Boeing 767— muestran entradas desde CCUR y JDS1. Otros wires mencionan los seriales 29062, 29157, 29908 y 30214, correspondientes a operaciones con Boeing 777.
También aparecen movimientos relacionados con tres Bombardier DHC-8, seriales 4371, 4375 y 4376. En un correo, Shawn Chemtov hablaba de tres wires de US$2 millones cada uno, de un envío de US$300.000 a CMG y de US$5.000 que volvían a Fred como reembolso. En los comprobantes bancarios se observan wires por US$6 millones y US$300.000 vinculados a esos mismos seriales.
La tesis financiera incorporada al expediente es que parte de los fondos que debían quedar custodiados no permanecieron íntegramente en escrow. La frase de uno de los exhibits lo resume con dureza: “WBAT does not keep all of the deposited funds in escrow”. En español: “WBAT no mantenía todos los fondos depositados en escrow”.
Machado, South Aviation y los depósitos reembolsables
Los contratos muestran un patrón repetido: una firma aportaba un depósito millonario para una operación de avión; South Aviation, la empresa de Machado, aparecía como compradora; WBAT actuaba como escrow agent; y el contrato decía que el dinero debía ser reembolsable al depositante.
Ese esquema aparece en operaciones con CCUR, JDS1, CMG, Metrocity, RustyPop, DaRusty, HoPop y DavidPop. En algunos casos, los depósitos eran de US$2 millones, US$5 millones, US$10 millones, US$15 millones o incluso US$30 millones en paquetes de varias aeronaves.
La propia documentación del expediente reconstruye operaciones en las que los fondos netos fueron usados para pagos a WBAT, a terceros y a entidades identificadas por los investigadores como vinculadas a Machado, entre ellas South Aviation, MDP Trading / Minas del Pueblo y Aircraft Finance Aircorp.
En la nota madre ya se mostró el dato mayor: desde cuentas escrow de WBAT salieron US$75.660.400,62 hacia entidades identificadas por los investigadores como vinculadas a Federico Machado entre 2016 y 2020. Esta segunda entrega baja al detalle operativo: los correos y planillas muestran cómo se pedían, justificaban y ejecutaban parte de esos movimientos.
El monto no aparece como una compra única ni como el precio cerrado de un avión. Pero el rastro documental es amplio: contratos, cuentas de garantía, pagarés, planillas y comprobantes bancarios permiten identificar al menos 17 aeronaves o números de serie en operaciones donde aparecen South Aviation, Machado o sociedades de su circuito. Si se incorporan operaciones vinculadas por notas de deuda, escrows y el ledger WBAT/Machado, el universo documentado asciende a unas 25 aeronaves o seriales.
El avión caía, los papeles seguían
La importancia de los chats no está sólo en lo que dicen. Está en el contexto: el expediente describe aviones con matrícula estadounidense que terminaron decomisados con cocaína en Guatemala, Belice, Colombia, Venezuela y otros puntos de la región, mientras las estructuras de registro, trusts y cuentas de garantía seguían activas.
En el caso del avión de Guatemala, el chat Machado-Mercer sintetiza esa tensión. El avión había sido incautado con aproximadamente 1.700 kilos de cocaína y, aun así, en las conversaciones aparecía la preocupación por la matrícula, el trust y el registro.
Para los investigadores, esa era una de las claves del sistema: la droga estaba en la pista, pero la maniobra también estaba en los papeles.
El descargo de Machado
En una entrevista realizada por este periodista a finales de 2025, Machado negó ser narco. Sin embargo, dejó una frase que ahora dialoga de forma directa con la prueba documental reunida en Estados Unidos:
“Yo movía toda mi guita por Aircraft Guaranty”.__IP__
La causa de Texas terminó con una condena de 16 años de prisión para Debra Lynn Mercer-Erwin. Kayleigh Moffett y Carlos Rocha Villaurrutia se declararon culpables en abril de 2023. En paralelo, la situación judicial de Machado en Estados Unidos tuvo un giro reciente: según documentos presentados en Texas y publicados por medios argentinos, el empresario aceptó declararse culpable de lavado de dinero y fraude, mientras la fiscalía dejaría caer la imputación por narcotráfico en el marco del acuerdo, si el tribunal lo homologa.
