Gremiales

Los trabajadores del Pami Rosario denuncian precarización laboral

El ajuste en Pami tiene graves consecuencias

Este miércoles movilizarán en caravana para reclamar mejoras en sus condiciones laborales. El ajuste sobre las prestaciones y el impacto sobre los jubilados.

PAMI Melina Gutiérrez es la secretaria general de ATE Pami Rosario en lucha contra la precarización. (sin credito)

Los trabajadores del Pami en Rosario reclaman mejoras salariales, exigen la renovación de los contratos de diciembre y denuncian falta de personal en áreas sensibles, como enfermería. En ese marco, preparan una movilización para este miércoles, que incluye una caravana de autos y una concentración frente a las sedes de la obra social, que además coincidirá con un paro de los trabajadores estatales en todo el país. La quita de medicamentos, las demoras de entregas de pañales y la falta de recursos para movilidad aparecen como las principales consecuencias del ajuste en las prestaciones. “La base de nuestros salarios hoy están por debajo de la línea de pobreza. Hay 300 compañeros precarizados entre el Pami I y II”, señaló Melina Gutiérrez, secretaria general de ATE Pami Rosario. Desde el Plenario de Trabajadores Jubilados describieron a la situación como crítica y remarcaron que muchos jubilados dejan de tomar sus medicamentos por no poder pagarlos. “Cuando una jubilación mínima no llega a 400 mil pesos, la cuestión de los medicamentos pasa a ser un problema fundamental”, sostuvo María Elena Molina, referente de la agrupación.

La semana pasada, los trabajadores de Pami Rosario realizaron una serie de asambleas para definir los pasos a seguir, ante una situación que, entienden, no da para más. Desde el sector vienen exigiendo la regularización de personal contratado, la renovación de contratos que vencen en diciembre y el ingreso de personal idóneo en ambos policlínicos.

Según denuncian, los intentos de poder reunirse con las autoridades locales de la obra social nunca tuvieron respuestas. Por eso, decidieron pasar a la acción: el próximo miércoles movilizarán en una caravana de autos que partirá del Parque Alem y tendrá distintas acciones en diversos puntos de la ciudad. El acto central será en la sede de Pami I, en Sarmiento y Urquiza. A la convocatoria asistirán trabajadores estatales de distintas seccionales.

“Pami cuenta con personal de planta permanente, contratados y prestadores. A los compañeros contratados se nos vence el contrato el 31 de diciembre. Estuvimos un año sin aumento salarial y luego se hizo una paritaria donde nos dieron un 4,1% y un bono. Pero los contratados vienen con salarios tan bajos que el porcentaje no tiene impacto. Para tomar dimensión, un camillero está ganando 700 mil pesos”, describió Gutiérrez, en diálogo con Rosario/12.

“Lo que pedimos es una readecuación de contrato el próximo 31 de diciembre. La base de nuestros salarios hoy está por debajo de la línea de pobreza. Hay 300 compañeros precarizados entre el Pami I y II”, añadió.

El listado de reclamos también incluye la renovación de todos los contratos, próximos a vencer, sin que se produzca ninguna baja. “No queremos despidos en el Pami”, sostuvo la referente gremial.

También reconocen que en algunas áreas hace falta personal para cubrir tareas esenciales: “Pami nos adeuda el ingreso de personal hace más de dos años. Hay áreas sensibles que hoy están afectadas por este tema, como la de servicios generales: mucamos, camilleros y enfermeros. En muchos casos se han ido a otros efectores de salud por una cuestión de salarios. Por eso pedimos una readecuación de los contratos para poder retenerlos. Lo que estamos viendo es que se nos están rompiendo los trabajadores”.

Según Gutiérrez, los policlínicos de la ciudad se sostienen en base al esfuerzo que realiza el personal, que en un 70% se encuentra precarizados. “Somos monotributistas. Algunos cobramos un monto fijo y otros por prestación u hora trabajada. Estamos trabajando con muy poco personal y redoblamos esfuerzos para que no baje la calidad de atención, pero lo que nos está ocurriendo es que los compañeros, además de no llegar a fin de mes están trabajando en pésimas condiciones”, expresó y agregó: “Trabajar con adultos mayores requiere de una atención mucho más especializadas y de una cercanía constante con el paciente. Pero la verdad es que no damos más. En enfermería, donde ya somos pocos, muchos compañeros nos dicen que si esto no cambia buscarán pasar al sector privado”.

Problemas

Además de los aspectos estrictamente laborales, los trabajadores identifican una serie de problemas en Pami, que repercuten a la hora de brindar atención a los afiliados. Uno de ellos se presenta en el sector de movilidad. “Pami cuenta con movilidad tercerizada y propia. La movilidad propia no está funcionando, está desfinanciada, sin presupuesto, no arreglan los coches y tampoco tenemos personal suficiente. Sucede que tenemos pacientes internados a la espera de salir a hacerle un estudio y lo tenemos que reprogramar hasta tres veces por falta de ambulancias. A veces hay pacientes 48 horas esperando el alta por lo mismo, o porque no está la dotación completa para hacer las altas”, describió Gutiérrez.

La faltante de insumos también es un problema importante. A principios de septiembre, el ajuste sobre el sector llegó al punto de querer retirarle el desayuno gratuito a los afiliados, luego de realizarse extracción de sangre en el laboratorio.

Ante el reclamo de los trabajadores, la medida no prosperó. Sin embargo, la pelea continúa por el tema medicamentos, que sigue sin resolverse. El año pasado, el gobierno anunció la eliminación de la cobertura al 100% de los medicamentos a los afiliados de Pami.

Desde entonces, los jubilados no cesaron en su reclamo. En octubre de este año, el juez federal Pablo Quirós, del Juzgado Federal 2 de Mendoza, dispuso que Pami restituya la cobertura a todos los afiliados del país. El gobierno aún no ejecutó esa decisión de la Justicia.

Para Gutiérrez, el impacto de la medida fue tremendo. E incluso, en términos económicos, termina siendo perjudicial para el propio gobierno: “Algo que notamos en los policlínicos es que muchos jubilados dejan de consumir los medicamentos porque no los pueden comprar. Entonces, a la guardia vienen afiliados sanos con descompensaciones, justamente porque no toman los medicamentos. Eso hace que se sature la guardia y que tengamos que internar a pacientes que están relativamente sanos y que ocupen una cama. Quisieron ahorrar quitándole la medicación a los viejos, pero finalmente los asistimos por otro lado. Si tenemos que hablar de costos, como le gusta hablar a esta gestión, termina saliendo más caro tener internado a un afiliado tres o cuatro días que cubrirle los medicamentos que necesita”.

También con la distribución de pañales se vienen registrando inconvenientes. Antes, los afiliados retiraban en la farmacia cercana a su domicilio el bolsón de pañales, pero el gobierno cambió el sistema de entrega.

“Contrataron a una empresa de logística que te lleve el pañal a la puerta de tu casa y eso generó muchísimos reclamos. Hay lugares en donde los pañales no llegan y pensemos lo que significa tener un familiar postrado en tu casa, que necesita pañales todos los días y no te llegan por desmanejos del gobierno. En muchos barrios vulnerables sabemos que no llegan”, expresó y agregó: “Ante ese caso tienen que hacer el reclamo y volver a indicar la dirección. Los afiliados nos dicen que un mes les llega y al siguiente no. Son variadas las situaciones”.

En la calle

El Plenario de Trabajadores Jubilados de Rosario eligió la sede de Pami como lugar de reclamo. Todos los miércoles concentran allí con reclamos puntuales. Principalmente, la restitución de la cobertura de los medicamentos, pero también está presente el pedido de mejora de las prestaciones, además del aumento de las jubilaciones.

“Ya hemos presentado más de 3 mil firmas en gobernación, pidiendo que sea el propio gobernador quien gestione un canal de resolución para el tema medicamentos”, recordó Molina, en diálogo con Rosario/12. “La consecuencia de esto es que los jubilados abandonan los medicamentos. Cuando una jubilación mínima no llega a 400 mil pesos, la cuestión de los medicamentos pasa a ser un problema fundamental”, añadió.

La jubilada calificó de “perverso” lo que sucede con muchas de las prestaciones de la obra social. “Toda la medicación neurológica necesita de un seguimiento. Es un tratamiento, además de una medicación. Es algo que necesitan, por ejemplo, quienes sufrieron un ACV, que es algo cada vez más frecuente en los adultos mayores. Eso está totalmente restringido, como todo lo que son las enfermedades psiquiátricas. En todo lo que hace a la estabilidad emocional de una persona no estamos teniendo respuestas”, evaluó y añadió: “Lo mismo está pasando con los pañales, que a veces se entregan y otras no. También tenemos casos de operaciones oftalmológicas, donde se denunciaron problemas”.

Para Molina, lo más preocupante de toda la situación es que no hay una solución a la vista y que la situación tiende a empeorar: “Nosotros ponemos especial énfasis en un tema que es la restitución de la moratoria. Cuando crece el trabajo precario, que no está bajo convenio, todo se complica. Si no hay aportes, hay una imposibilidad de que se pueda jubilar cantidad de gente que ya está en edad de jubilarse”, cuestionó.

“Nosotros entendemos que hay una intención del gobierno nacional, y los gobernadores que lo acompañan en esto, en liquidar el sistema. Por eso nuestra persistencia en la calle”, finalizó.

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