El jefe de Gabinete ofreció brindar un informe de gestión en junio y julio, como obliga la Constitución, pero en ambas Cámaras no hubo voluntad de juntar el quórum.
Marcos Peña repite que quiere ser el primer jefe de Gabinete en cumplir el artículo 101 de la Constitución, que lo obliga a visitar una vez al mes el Congreso para brindar un informe de gestión.
Tanto es así, que en junio y julio, meses de recintos casi cerrados por el cierre de listas y el inicio de la campaña electoral, se ofreció a exponer en Diputados y en el Senado pero no lo dejaron.
En ninguna de las Cámaras hubo disponibilidad para reunir el quórum, recibirlo y escuchar las respuestas a los centenares de preguntas de los legisladores opositores.
Peña fue a Diputados y al Senado en abril, y en ambas sesiones supo que ya no era tan bienvenido como otros años. En la Cámara baja sufrió un reproche de Nicolás Massot, jefe del PRO, por no buscar consensos para aprobar leyes en el resto del año.
Y en el Senado Peña volvió a ver la banca vacía de Cristina Kirchner, como cada vez que brindó su informe en estos dos años, pero esta vez tampoco fueron sus compañeros de bloque.
