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Premiada por una investigación sobre mujeres y ruralidad

Darle visibilidad a roles activos y productivos

La becaria doctoral del Conicet, Sofía Roizarena fue distinguida como una de las diez jóvenes sobresalientes de la provincia.

Sofía Roizarena, becaria doctoral del Conicet Rosario (en el instituto de Investigaciones Socio-históricas Regionales -Ishir) obtuvo el premio TOYP, para jóvenes sobresalientes,
Sofía Roizarena, becaria doctoral del Conicet Rosario. (Gentileza -)

Sofía Roizarena, becaria doctoral del Conicet Rosario (en el instituto de Investigaciones Socio-históricas Regionales -Ishir) obtuvo el premio TOYP, para jóvenes sobresalientes, por su trabajo de investigación sobre “la participación de las mujeres en los espacios rurales, tradicionalmente ocupados por varones e invisibilizado por los relatos históricos”. Para ella, “el relato historiográfico invisibilizó mucho a las mujeres en posiciones de liderazgo, sobre todo en empresas agropecuarias o incluso en torno a lo que es la ruralidad en general. El rural siempre tendió a ser un espacio masculinizado”, dijo sobre lo que la impulsó a investigar el tema. Su trabajo apuntó a darle visibilidad a los roles activos, productivos y económicos de las mujeres en el espacio rural.

Oriunda de Rufino, Sofía es licenciada y profesora en Historia, y maestranda en Historia Social Argentina y Latinoamericana de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Trabaja en Ishir y se desempeña como docente en nivel superior y es adscripta en el nivel universitario.

A días de haber recibido el premio -que se otorga a jóvenes de entre 18 y 40 años-, en la categoría Liderazgo y Logros Académicos, resaltó el hecho de que se reconozcan estudios vinculados a las ciencias sociales y humanitarias. Y destacó el reconocimiento como una instancia “valiosa” para conocer qué impacto tienen trabajos como éste.

En 2023 ingresó a Conicet y al poco tiempo tuvo la posibilidad de una instancia de investigación en la Universidad de Los Andes, en Bogotá. Sus estudios iniciaron con la historia empresarial. Ese año pudo viajar con una beca de movilidad provincial, con perspectiva de género. Fue con un estudio de caso específico sobre una estancia del sur de Córdoba administrada durante más de 50 años por tres mujeres. Tras ello, obtuvo los primeros reconocimientos y menciones.

El que alcanzó a fines de noviembre es el premio TOYP, por un trabajo que desarrolló tanto en el sur santafesino como en el sur de Córdoba, en hectáreas de diferentes familias o líneas familiares. “Trabajo sobre todo empresas familiares y buscamos estudios de casos para analizar, desde escalas micro, aspectos que puedan entrar en diálogo con un entramado macro”.

Al analizar procesos y roles de las mujeres dentro de estos espacios rurales, surgió la pregunta, respecto del caso de las tres mujeres del sur de Córdoba, en relación a que si se tratara de varones que durante ese tiempo estuvieran al frente de un campo de grandes dimensiones, “seguramente estaríamos hablando de empresarios rurales con una gestión sumamente exitosa, pero al tratarse de mujeres esto quedaba solapado”.

Desde ahí comenzó a indagar en el rol económico de las mujeres -en varios casos- vinculadas a la ruralidad. Incluso, analizó cómo “la condición de viudez, las habilitaba, sobre todo antes de la reforma del Código Civil en 1926 (situación) que les daba una autonomía que bajo el título de casadas no tenían”. Y en ese sentido, que las mujeres del siglo XX “estaban primero tuteladas por sus padres, luego por sus esposos y si no tenían esposos, por algún hermano; al menos hasta la reforma de 1926. Las mujeres heredaban a la par que sus hermanos, sin embargo se habían instalado prácticas informales y a veces se negociaba y a los varones se les dejaban las propiedades rurales, mientras que a ellas se las compensaba con algún inmueble urbano, con obras de arte o joyas. Hay autores que sostienen que incluso aquellas que accedieron a la propiedad de la tierra porque eran viudas o solteras, generalmente, no las explotaban directamente, sino que las cedían en arrendamiento o daban en alquiler”, indicó.

El trabajo analiza además “cómo las mujeres y los varones ocupaban los espacios públicos y privados. Cómo la mujer de principios del siglo XX estuvo asociada al espacio doméstico, privado”. Hoy, en tanto, “encontramos un montón de mujeres que son productoras agropecuarias, y es interesante pensar cómo aquellas mujeres de fines del siglo XIX y principios del XX lograron ir abriendo camino para que hoy sea un espacio un poco más igualitario, aunque no en su totalidad, porque el espacio rural siempre tendió a ser un espacio masculinizado”, dijo.

Para hablar de invisibilización, dio un ejemplo: “Hoy estoy en la localidad de Carlos Pellegrini y cuando uno llega a la terminal, lo primero que se encuentra es una fotografía enorme de peones rurales trabajando en un momento de cosecha. Son todos varones. Me sorprende eso… cómo muchas mujeres vivieron en el campo, trabajaron a la par de sus esposos, pero como no tenían un salario o una remuneración por ello, consideraban que lo que hacían no era trabajo. Su percepción era que acompañaban a sus esposos, no que estaban trabajando. En ese cruce también surge este interés mío por darle visibilidad”.

“Si bien me centro más en lugares de liderazgo, de toma de decisión, es un continuum que si uno trata de analizarlo hacia todos los estratos sociales que hacen a esa ruralidad, se puede visibilizar. Claro que quizás la pertenencia de clase, en el caso de lugares de poder, habilita un capital económico y cultural diferente”.

En la premiación se indicó que Roizarena recibió, previamente, distinciones al Mejor Promedio de la Licenciatura en Historia otorgado por la Academia Nacional de Historia, en 2023; mención especial en la premiación a mejor tesis de licenciatura en estudios de género, otorgada por la Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género, en 2023; y la distinción del Fondo de Apoyo para Jóvenes Investigadoras e Investigadores Latinoamericanos en Historia Económica, en 2024, en el marco del VIII Congreso Latinoamericano de Historia Económica (CLADHE), en Montevideo.

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