Rosario

El secretario del PJ rosarino descarta un frente antimacrista con el socialismo

Toniolli ni siquiera lo toma en serio

El concejal K considera inviable la posibilidad de armar un espacio común con el progresismo para frenar a Cambiemos. En el peronismo está muy verde la idea que propone el socialismo.

Un posible frente local y provincial con el Frente Progresista, o lo que queda de él, hoy no está en la agenda del peronismo», señaló el concejal Eduardo Toniolli (PJ), aportando su mirada sobre el convite de un sector de la dirigencia socialista para conformar un frente antimacrista de cara al 2019. En una entrevista con Rosario/12, el edil del Movimiento Evita, dijo que «las contradicciones nacionales hoy marcan las agendas locales: es imposible pensar en experiencias de desarrollo local o regional si no nos sacamos de encima el lastre de un modelo nacional fundado en la apertura externa, el endeudamiento, y la destrucción del mercado interno, la producción nacional y los derechos de los trabajadores». Toniolli subrayó que para su sector «no tiene ningún sentido discutir alianzas locales para ganarle a Macri, en todo caso será para ganarle a Del Sel». Para el concejal justicialista, «discutir estas cosas de abajo para arriba es reproducir la lógica del Frente Progresista, una alianza local con referencias nacionales en proyectos contradictorios, lo que hoy explica su implosión».

El concejal Toniolli, secretario general del PJ rosarino, se sumó al debate a partir de las intenciones que hicieron públicas dirigentes socialistas a este diario para avanzar en un armado provincial para competirle a Cambiemos en las elecciones del año próximo. «Estamos abiertos sólo a la discusión de un frente en el plano nacional, con ese y muchos otros sectores, que enfrente y derrote al proyecto liberal de Macri en el 2019», planteó el concejal.

-¿Cuál es su impresión sobre la posibilidad de un armado antimacrista en la provincia?

-Aparecen operaciones que son propias de la necesidad de un dirigente – estoy hablando de Bonfatti- para resolver la interna con Lifschitz, con la osadía de decir, como si fuera una verdulería: con esta manzana sí y ésta no porque está podrida. Los frentes y las alianzas son sin beneficio de inventario. No hay ningún llamado, hay declaraciones de algunos dirigentes a partir de la intención de Bonfatti, que tiene peso a nivel a provincial, es el presidente de la Cámara de Diputados, y que seguramente tiene aspiraciones de volver a ser gobernador, pero hasta donde vi hubo, incluso Enrique Estévez, el presidente del partido a nivel provincial, más rechazos que adhesiones. Nosotros creemos que no hay forma de discutir la política si no se imbrinca con lo nacional. Si creemos que hay que ponerle un parate a esto, el país no soporta cuatro años más, hay que hacer todo lo posible para que esto suceda.

-¿Y cómo se llega a conformar ese frente nacional?

-Partiendo de una caracterización; si sostenemos que Macri, y todo lo que representa, es lo peor que le pasó a la Argentina en el último tiempo con sus políticas de ajustes, destrucción del mercado interno y de la producción nacional, hay que actuar en consecuencia. Asumir que necesitamos osadía, imaginación, romper compartimientos estancos, generar las condiciones para buscar la manera de que estos cuatro años constitucionales no sean ocho. Todos recordamos que en el 2001 el país estuvo al borde de la disolución nacional, los organismos internacionales proponían que gobernara la Argentina una junta integrada por especialistas de otros países. Esto que hoy parece muy loco no lo era en ese momento, producto de la debilidad. Si el pueblo argentino tiene que soportar cuatro años más, es muy posible que nos encontremos con estas consecuencias propias de un modelo neolioberal. Si éste es el diagnóstico, las soluciones también son excepcionales.

 

«No es posible armar. El socialismo resuelve mano a mano los grandes temas de la ciudad con Cambiemos.»

 

-¿Qué propone el peronismo?

-Con todos sus matices, divergencias, el peronismo plantea claramente que tiene que ir hacia un camino de unidad, que no significa unanimidad, que haya una voz única. Y por otro lado, la necesidad de la concurrencia en un gran frente que vaya camino a generar un freno de mano a esta situación, recorrer el camino inverso, recuperar una serie de puntos para ponerlos en el centro de la escena, ir a un gobierno, al que podemos ponerle de `salvación nacional’ aunque suene rimbombante. Un gobierno que defienda la producción sobre la especulación, que defienda el trabajo, los derechos adquiridos, las economías regionales. Todos aquellos que quieran ser parte de ese freno de mano y de la reconstrucción de un proyecto de esa característica tiene que existir la posibilidad de generar las condiciones para que haya una ingeniería institucional que canalice toda esa voluntad de una gran parte de la población, que quedó demostrado en diciembre con el rechazo tajante a esas políticas de ajuste. Por qué no pensar un gran frente donde quede esto expresado, el peronismo, sectores de la izquierda nacional y popular con vocación de discusión, en los movimientos sociales, el movimiento obrero organizado, y también la socialdemocracia.

-El concejal Roberto Sukerman dijo que es muy difícil avanzar en una negociación con el socialismo a nivel local porque en los últimos años siempre acordó con el PRO.

-Coincido en el diagnóstico, a los grandes temas de la ciudad el socialismo los resuelve mano a mano con Cambiemos, cierta mirada sobre el desarrollo urbano hasta el sistema de transporte, hay una articulación. Roberto hacía la salvedad del proyecto de endeudamiento, pero eso fue por una cuestión coyuntural y meramente electoral. No tengo dudas de que si se vuelve a poner en el tapete van a tener un marco de acuerdo porque está en su ADN esta política de endeudamiento, con todo lo grave que sería para un municipio que no tiene posibilidades de imponer tributos que le permitan cumplir con esos compromisos.

-¿Cuál debe ser entonces la estrategia?

-En lo local discutimos cómo unificamos al peronismo, eso lo tenemos clarísimo. El año pasado tomamos una decisión fantástica que demostró su potencialidad, evitando la disolución que andaba dando vueltas. Y así seguramente va a ser el camino que vamos a recorrer de cara al 2019.

 

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