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Todo está guardado en la memoria

En su nombre todos los colores del fuego

Rubén Naranjo (1929-2005) hizo arte, participó de la dirección de la insuperable Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, militó en los organismos de derechos humanos y dio cátedra de compromiso social.

ROSARIO, 29-11-2018, CULTURA, BIBLIOTECA POPULAR VIGIL, INAUGURACION DE LOS MURALES DEL FRENTE DE LA BIBLIOTECA RESTAURADOS, RUBEN NARANJO, MIGUEL LIFSCHITZ, DERECHOS HUMANOS, DDHH,
Mural de Rubén Naranjo en la Biblioteca Vigil. (Andrés Macera)

Rubén Naranjo hizo arte, educó a través del arte, militó por los derechos humanos y en todo su quehacer dio cátedra de integridad ética y compromiso social. Vivió una vida profundamente humana, cuyas acciones estuvieron siempre entramadas con necesidades y proyectos colectivos. En su letra combativa habitaba el rasgo del poeta. Nació el 27 de noviembre de 1929 en Buenos Aires, hijo del pintor Juan de los Ángeles Naranjo (1894-1952), quien había sido retratista de famosos y de trabajadores, en la paleta terrosa de la escuela española. Juan pintaba flores, paisajes y hombres. Rubén pintaba la materia, la pintura misma, en una característica paleta cálida de tierras, como lo muestran sus obras de la primera mitad de los años ‘60 que integran la colección del Museo Castagnino.

Este hombre sigue.

En el vértigo de lo que no naufraga, sigue

tramando futuro, teniendo la mano humana del mundo

y con su nombre rojo nombra la luz.

Al igual que rojo, rubio y rubí, Rubén viene de rufus, palabra latina que designaba toda una gama del oro al carmín, incluido el naranja. Los tonos terrosos y cálidos se expresan en el mural abstracto en relieve que en 1963 diseñó y pintó para la fachada de la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil (Alem 3078, Rosario), a la que aportó la creación y dirección de dos influyentes espacios: la Escuela de Artes Visuales en el espacio de Universidad Popular, y la “Editorial Biblioteca”, desde donde a partir de su oportuna fundación en 1966 atrajo para su catálogo a los intelectuales que renunciaron a sus cargos docentes en la UNL luego de la intervención de la dictadura de Onganía.

Ruben Naranjo (1929-2005) artista Rosarino militante ddhh
Ruben Naranjo (1929-2005) artista Rosarino militante ddhh (Gentileza -)

Hace 60 años de aquella otra dictadura, detonante de una fuga de cerebros que no sólo huyeron al exilio sino a márgenes y periferias como esa biblioteca popular en barrio Tablada. Allí Naranjo alojó a las mejores mentes de su generación y publicó lo mejor de su literatura, dentro de un catálogo con ideas de avanzada que incluía muchos rubros, entre ellos los títulos de pedagogía, otra de sus nobles pasiones.

Había egresado en 1958 como Profesor de Pintura de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral. Al año siguiente ingresó por concurso en la Facultad de Arquitectura y Planeamiento de la UNL como profesor de pintura. Estudió además con el pintor Gustavo Cochet y en el taller de Juan Grela, formó parte del Grupo Taller surgido allí y en 1967 se sumó al Grupo de Arte de Vanguardia (GAV), nacido del encuentro entre alumnos de Grela y de la UNL en una exposición al aire libre que tuvo lugar (a falta de otro) en la plaza 25 de Mayo, en octubre de 1965. En una maduración vertiginosa, el grupo empieza exponiendo “estructuras primarias” (una suerte de abstracción 3D a escala humana, que estaban en boga en Nueva York). Siguen con “experiencias” y “acciones” cada vez más audaces y desmaterializadas, que los alejan del sistema del arte hasta desembocar en Tucumán Arde: un despliegue de contrainformación y compromiso social en colaboración con artistas de Buenos Aires y en defensa de los trabajadores de los ingenios Ledesma. La muestra fue inaugurada el 3 de noviembre de 1968 en la CGT de los Argentinos y censurada el mismo día por la policía, que confiscó todo el material.

En la década ganada entre 1966 y 1976, entre la dictadura de Onganía y la de Videla, la Editorial Biblioteca publicó cientos de títulos, miles de libros. El 25 de febrero de 1977, a través de lo que se dio en llamar “intervención”, la nueva dictadura perpetró graves crímenes de lesa humanidad contra la Vigil: detención arbitraria y tortura de directivos y socios, destrucción de decenas de miles de libros, saqueo de bienes y apropiación. A Rubén Naranjo se lo cesanteó además de todos los cargos docentes en la Universidad y vivió perseguido, ganándose la vida como diseñador gráfico, refugiado en su casa taller. Aun en el aislamiento del exilio interno, Naranjo era capaz de dejarle al imprentero esta poética nota, escrita en fibra anaranjada: “el papel protestó mucho y la tinta se cuarteó”.

En pie sigue este hombre, con su cuerpo de árbol

agobiado de frutos. En lo naranja del día

este hombre, este hermano de la fibra

del compañero árbol se compadece: ay,

la queja del papel. Este hombre sigue.

Ascuas refulgían en la larga noche. Naranjo envió un poema de su autoría en uno de los tarjetones que imprimía para los amigos cada fin de año, con poetas amados. Decía: “Oigo silbar al viento a través de la ventana. No es mi ventana. ¿Será mi viento?”

No es suya la ventana, es suyo el viento.

No es suya la muerte sino la memoria.

De pie en su casa estaba cuando lo fuimos a buscar un pequeño grupo de estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades de la UNR. Queríamos saber cómo enseñar arte en la democracia recuperada. Recuerdo su voz ronca y cómicamente nasal, de ternura sincera; su cuerpo menudo y desgarbado envuelto en la eterna camisa blanca de los hombres de su generación, y una mano teniendo el pucho siempre cerca de la boca, la otra que nos tendía con franca hospitalidad un mate. Nos contó que el decano normalizador lo había convocado; nos lo dijo como un dato más en una larga charla.

Estaba como el héroe reticente del cuento de hadas: no lo entusiasmaba la invitación, vacilaba en aceptar, pensaba negarse… “pero ahora que los veo a ustedes, chicos…”. Y lo alentamos a aceptarla, porque en una tarde de mates ya se había convertido en nuestro ídolo. Aunque parezca mentira, Naranjo fue un director que nos trataba de igual a igual, nos pedía consejo y con la astucia de un zorro viejo fue destituyendo al plantel docente del “Proceso” y convocando a cargos docentes a sus compañeros artistas de vanguardia.

Ruben Naranjo (1929-2005) artista Rosarino militante ddhh
Ruben Naranjo (1929-2005) artista Rosarino militante ddhh (Gentileza -)

Era la Universidad del cogobierno, cuyos nuevos programas se elaboraron en asambleas de profesores y estudiantes. Se instauró un “Taller de Arte Experimental” (TAE) de donde surgió el TAE Ludueña, una experiencia de taller popular de educación por el arte en la cuna del Pocho Lepratti; allí estaba Jorge Molina, cuyos murales y cuyo compromiso social irradian aún el espíritu que nos inspiró Naranjo. “Los jóvenes deben ser irreverentes”, escribía Naranjo en abril de aquel año admirable en un “Análisis y propuesta de la dirección de la Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes para implementar en el período lectivo 1984”. Y le hicimos caso. Le cantamos una vez, en broma, nomás por ver iluminarse su cara con la sonrisa de un chico: “El naranjo en el cerro no da naranjas/ pero da los azahares, caramba, de la esperanza”.

Suyo, el recuerdo del sabor de la miel: lo que importa

dar a los niños, los azahares

de la esperanza, los da; este hombre sigue.

La inspiración de su pedagogía de educación por el arte tiene un pie en Janusz Kórzack y otro en la “escuela serena” de las hermanas Olga y Leticia Cossetini en Rosario. Su obra, tanto educativa como artística, se nutrió de dos vertientes: lo universal y lo local. Así fue con aquellos chicos en situación de calle a quienes alentaba a dibujar en el taller de la Asociación CHICOS (Con Hondo Interés Comunitario Obramos Socialmente).

Sigue mirando cómo dibuja el chico

su casa de papel.

¿Qué diría hoy Naranjo, si viviera, sobre la baja en la edad de imputabilidad? Sin duda abogaría por los derechos de las infancias y denunciaría sus condiciones de desamparo. Entre esos derechos está el acceso a los bienes culturales. Naranjo les enseñaba a esos chicos que Juanito Laguna (el personaje creado por el artista y militante Antonio Berni) y Juancito Caminador (criatura de ficción del poeta Raúl González Tuñón) eran como ellos. Y por la vía de la identificación, jugando y creando, los integraba a la cultura.

Sigue diciendo con voz ronca vamos,

dale, nene, dibujá,

vos sabés, será algo que tendrás,

ese dibujo; dibujate todo, tenés algo

por tu dibujo, por tu mano, vamos…

Como en la Vigil, en la UNR abrió el juego. Tuvo su costo. Ni bien asumió (ya militaba en la APDH, investigando los crímenes de la dictadura), recibió una amenaza anónima de muerte. Uno de sus alumnos propuso una marcha de estudiantes y docentes para expresar repudio ante la amenaza contra Naranjo, que ya estaba curtido y se negó con un: “Uy, sabés cuántas…”. De hecho, en una reseña de enero de 1986 publicada en el tercer número de la mítica revista Risario sobre una muestra de retratos del fotógrafo Alejandro Lamas, escribía Daniel García Helder: “Y llegamos a Rubén Naranjo: ‘el Lenin de Bellas Artes’, como lo llama el grupo Cóndor en su vigésimo cuarta amenaza”. Sin embargo, pese al apodo que le daban sus enemigos, no tuvo carnet de afiliación al PC sino que orbitaba como simpatizante. Izquierdista visceral, se autopercibía anarco.

“Desconcertante institución esta Universidad Nacional de Rosario que puede organizar ciclos referidos a derechos humanos convocando a especialistas de Argentina y América para que traten el tema de los desaparecidos y no ha publicado (aún) el nombre de sus propios desaparecidos. Tan desconcertante como demostrar su respeto por los derechos humanos a través de la implementación de ciclos y conferencias y simultáneamente arrojar a la policía federal contra los vecinos que han levantado sus precarias viviendas en terrenos de su propiedad”. Esto firmaba él en 1988, en el número 1 de El iconoclasta, revista publicada por la Facultad de Humanidades y Artes de esa misma universidad.

¿Qué otra voz institucional se alzó para señalar esta contradicción? Contexto: A partir de que una Comisión nacional de Construcciones Universitarias aunara intenciones con una solicitud de lo que antes de 1968 era parte de la Universidad Nacional del Litoral, para que en 1958 se fijaran por decreto los límites de la Ciudad Universitaria, el predio así transferido del Ministerio de Transporte al de Educación y Justicia de la Nación, entre la avenida Pellegrini, la avenida Belgrano, el bulevar 27 de Febrero, la calle Esmeralda, entre 27 de Febrero y Riobamba y el antiguo acceso del ferrocarril ex-Oeste Santafesino, se convirtió en un campo de batalla. De un lado, la universidad, pública y popular; del otro, el pueblo. Sólo la integridad de un intelectual, educador, artista y defensor de los derechos humanos como Rubén Naranjo hizo público este clamor.

El 30 de agosto de 2024, en el Día Internacional del Detenido-Desaparecido, la UNR saldó la primera deuda histórica que mencionaba Naranjo. Ese día se presentó en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales la Base para la Memoria, una base de datos que reúne 400 casos de personas asesinadas y/o desaparecidas durante la última dictadura argentina en el departamento Rosario durante el período 1976-1983. La base de datos comenzó a constituirse a partir de las investigaciones de organismos de Derechos Humanos, de familiares de desaparecidos y del Museo de la Memoria.

En muchos de esos organismos y agrupaciones militó Rubén Naranjo. Acompañó a las Madres de Plaza de Mayo. Integró la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Cofundó con Rodolfo Scholer y Matilde Bruera el “Foro Memoria y Sociedad” para tratar el problema de la violencia policial contra los sectores marginados, cuyas víctimas suelen ser niños y adolescentes. Naranjo fue miembro de la Comisión Investigadora No Gubernamental de los Crímenes del 19 y 20 de Diciembre 2001. De 1984 a 2002 también publicó la revista de educación El tintero verde y dirigió una colección de fascículos de historia popular local, Historias de aquí a la vuelta. Su archivo de casos de gatillo fácil y otros temas de derechos humanos y sociedad se halla resguardado en el Centro de Documentación que lleva su nombre en el Museo de la Memoria de Rosario.

Como artista, Rubén Naranjo tendió sus manos hacia el pasado y el futuro. Le donó en vida parte de su archivo a Darío Ares, quien lo potenció en instalaciones y dibujos. Le escribió un conmovedor “Adiós al maestro” a Juan Grela, porque así como su práctica docente no era ajena a su creatividad de pintor, tampoco le faltaron palabras de poeta ni conciencia política a su escritura periodística. “Juan Grela ha muerto, y los árboles que también le ofrecieron las imágenes que ocultaba en sus maderas, vestidos de negro y blanco, no saben explicarle a Salamito y a La Pelusa que el pintor, el dibujante, el grabador, el escultor, el maestro, que tantas veces los desprendió de sus manos y los retuvo en telas, papeles y cartones, decidió partir un día de esta primavera, cuando los ceibos encienden los atardeceres…”. (Rosario/12, sábado 14 de noviembre de 1992).

Dirigió la Biblioteca Pocho Lepratti. La recuperación de la Vigil lo vio trajinar hasta las reuniones con su mochila de aire, renegando con la fibrosis pulmonar que se lo llevó el 3 de noviembre de 2005, poco antes de cumplir 76 años. Casi un año exacto antes, el 30 de septiembre de 2004, el Concejo Municipal de Rosario lo declaró Ciudadano Ilustre. En 2006, a un año de su fallecimiento, se inauguró, en el Museo Castagnino, Dedicado a Rubén Naranjo, una muestra homenaje curada por Graciela Carnevale y producida por Marina Naranjo (hija de Rubén, ex secretaria de Cultura), siendo director del museo aquel estudiante que propuso una marcha en su defensa 22 años antes: Fernando Farina.

Fue autor del libro Janusz Korczak, maestro de la humanidad. Fue contratapista de Rosario/12. Su palabra estuvo presente en congresos internacionales de pedagogía y sobre derechos humanos. Recibió una distinción del presidente de Polonia en el año 2000. El 26 de noviembre de 2015, a una década de su muerte y en la víspera de lo que hubiera sido su octogésimo sexto cumpleaños, se presentó el libro, hoy inhallable (salvo en bibliotecas, como la Vigil), que reúne sus escritos. Con prólogo de Osvaldo Aguirre y biografía por Mirta Sellarés y Juan Bereciartúa (editor), Territorio de resistencia fue publicado por Río Ancho en su colección Palabras Recobradas, con el apoyo de Espacio Santafesino, el Gobierno de Santa Fe, ambas cámaras legislativas provinciales, la Municipalidad de Rosario, AMSAFE, CTERA, la CTA, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y la empresa Defante. Se imprimió en Pueblo Esther en la Industria Gráfica Filippini.

Allí habla el resucitado con su voz de tinta: “lo que define básicamente a un intelectual es su adhesión al género humano. No es suficiente el conocimiento en una disciplina para ser intelectual. Resulta imprescindible el respeto por el hombre, entendiendo como tal la actitud de accionar sobre la realidad para asegurar su vida, su salud, su trabajo, su educación. (“La condición intelectual”, diario Rosario, 4 de noviembre de 1984).

…este hombre sigue y sigue su voz

sembrada teniendo vigas…

En 2018, una Biblioteca Vigil ya recuperada por sus directivos sobrevivientes y por sus socios reinauguró su mural, restaurado por María Eugenia Prece y su equipo de trabajo.

…sigue tramando la trama de la vida,

abriendo venas de agua en el desierto

este hombre sigue,

cuánta vida venidera vendrá de su voz.

+info: https://www.rubennaranjo.com.ar/

“Este hombre sigue” y los versos citados integran el libro Expreso, de Beatriz Vignoli, publicado por Editorial Biblioteca como N°5 de su colección Poesía argentina, en 2022. Dicho poema fue publicado originalmente en Rosario/12, el 12 de noviembre de 2006.

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