Se quemaron con una mala leche
Empleados de la empresa láctea expusieron en el Concejo sobre su situación laboral, los sueldos adeudados y el vaciamiento.

Trabajadores del centro de distribución Rosario de la láctea Verónica expusieron este martes en la comisión de Producción del Concejo Municipal la difícil situación que atraviesan las 15 familias que aún perduran en la empresa que, a la vez, posee plantas productoras en Clason, Lehmann, Suardi y Totoras. “Verónica fue la cuarta productora láctea durante mucho tiempo, procesaba 900.000 litros diarios, llegó a procesar 1.200.000. No tiene sustento la situación económica con la recesión. Acá fue algo directamente planeado, inducido a esto”, dijo Walter Vera luego de la reunión con los concejales.
La idea de un posible vaciamiento fue expuesta con datos por la diputada nacional de Unión por la Patria, Julia Strada, como publicó este diario el lunes.
La firma llegó a tener 700 empleados y ser la cuarta productora de leche del país. Sin embargo, desde principios de año sus plantas están paralizadas y sus empleados en vilo. Los trabajadores se preguntan cómo puede ser que “uno ve que hacen todos esos manejos y nadie puede obligarlo a que se regularicen los sueldos”.
Al límite
“Mi hija tuvo que dejar la facultad”, dijo Walter a Rosario/12, con resignación. “Algunos tenemos la suerte de que nuestras esposas trabajen”, se consoló, para explicó que “nos encontramos en una situación donde no tenemos obra social, no tenemos ingresos familiares, tenemos que afrontar alquileres, pagos de impuestos, de servicios, mantener una familia”.
Desde enero dejaron de percibir sus ingresos. Cuentan que los recibos de sueldo les llegan como si hubiesen cobrado, pero en la cuenta bancaria no hay nada. Verónica les pagó una parte de diciembre y en algunos casos los aguinaldos, dependiendo de la antigüedad de cada uno y del salario que cobraban.
“Me deben más de 8 millones de pesos”, agregó Fernando Varela, quien también se desempeña en el centro de distribución Rosario, al que hasta hace unos meses arribaban los productos de Verónica que luego eran comercializados en Córdoba, Entre Ríos y provincias del norte.
Vera dijo que “algunos tenemos la suerte de que nuestras esposas trabajen, pero en sí, con lo difícil que es hoy en día reinsertarse en el mercado laboral, cuesta muchísimo. Yo ya tengo 52 años. Y nos vemos en una situación que no tenemos forma de visibilizar este conflicto a no ser que sea por el Concejo”.
A su lado, Daniela, con 36 años en el área de administración de la empresa, asiente y explica que le falta un año y medio para jubilarse, pero su destino es, cuanto menos, incierto. “Un año y medio me queda para jubilarme, lo que pasa es que los aportes los declara Verónica, pero no están hechos”, dijo la mujer.
De los 700 empleados que tuvo Verónica, actualmente hay 429 a la espera de un resolución del extenso conflicto de la productora láctea que conduce la familia Espiñeira.
Los demás aceptaron un retiro voluntario por cerca de la mitad de la indemnización que les hubiese correspondido si eran despedidos. “Esos chicos que aceptaron ese pago, algunos cobraron una cuota, una o dos cuotas y después no cobraron más, se cayó todo el acuerdo”, dijo Vera tras la reunión con los concejales de Producción.
¿Quién podrá defenderlos?
El largo conflicto que atraviesa Verónica demandó la intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia y de la Secretaría de Trabajo nacional. A pesar de las mediaciones e intentos por resolver el problema, nada de eso ocurrió hasta ahora. “Hace un año que hay audiencia tras audiencia y no hay ninguna respuesta. Acá a nivel provincial, ahora está a nivel (del ministerio) de Capital Humano, pero no hay ninguna respuesta”, se quejó Vera.
En esa línea, explicó que la cartera laboral santafesina “le acercó varias opciones de compradores y y la empresa los rechazó, diciendo que no era suficiente. Después insistieron en llevar el reclamo a Buenos Aires, a Capital Humano. No entiendo por qué, siendo que acá el 95% de la fuerza laboral y las tres plantas están en Santa Fe”.
El trabajador del centro de distribución Rosario señaló que “hay compañeros que necesitan por cuestiones urgentes de salud la prepaga y la tienen cortada. La realidad de todos es difícil. Nosotros lo que buscamos acá es visibilizar la situación en especial de Rosario, porque por ahí la de las plantas se dio a conocer más y nosotros, como éramos pocos, quedamos medio como acá en la nada”.
En Rosario eran 20 los empleados. Ahora son 15 los que permanecen en la empresa. “Y ya va un año de conflicto. No puede ser que no puedan obligar a que dé una respuesta porque el proceso preventivo de crisis se lo rechazaron. Y siguen las reuniones, y siguen las reuniones, pero nosotros seguimos sin cobrar y no hay solución”, se quejó el trabajador.
¿Cáscaras vacías?
Durante el largo conflicto de la láctea, la familia a cargo de la centenaria empresa presentó tres planteo de Procesos Preventivos de Crisis, que le hubiesen permitido despedir a sus empleados por montos hasta un 50 por ciento inferiores a los de la indemnización. Pero fueron rechazados por las autoridades laborales “porque supuestamente la empresa es solvente”, dijo Vera.
El trabajador agregó que “la empresa tenía terrenos, inmuebles, campos que eran de Verónica. Se creó una razón social llamada Las Becerras. Se pasaron esos activos a Las Becerras, pero dos o tres meses cerró la razón social y se dividió en tres razones sociales diferentes perteneciente una a cada familia de los dueños originales de la empresa. Ese es el vaciamiento que nosotros notamos”.
La diputada Julia Strada averiguó acerca de los movimientos societarios de Verónica y encontró que “Las Becerras SA es el tambo de la familia Espiñeira, los mismos dueños de Lácteos Verónica, que le proveía gran parte de los insumos a la empresa”.
Pero, dijo en un posteo de X, “hoy Las Becerras le vende la leche a otras empresas lácteas y dejó de proveerle a Verónica. Los mismos dueños le cortan los insumos a su propia empresa mientras 700 trabajadores esperan cobrar”.
Y se preguntó: “¿Eso no es vaciamiento deliberado?”. A la vez, la legisladora reveló que “en septiembre de 2025, en plena crisis, constituyeron 3 nuevas sociedades anónimas con el mismo objeto social que Lácteos Verónica: explotación agropecuaria, tambo y comercialización”.
Se trata de las sociedades Kawsay S.A. presidida por Mariel Espiñeira; Agro Prada SA conducida por Alejandro Espiñeira y Grandal Agropecuaria SA, cuya directora y accionista es María del Carmen Espiñeira Dianti.
“¿Será casualidad que estas tres empresas tengan exactamente el mismo objeto que Lácteos Verónica? ¿Estarán distribuyendo los activos de la empresa entre estas nuevas sociedades? ¿Alguien lo está investigando?”, se preguntó Strada. Evidentemente, no.
