La sucesión de accidentes laborales ocurridos en Rosario durante los primeros cuatro meses del año encendió alarmas en el sector de la construcción. El último episodio ocurrió este miércoles por la tarde en una obra en construcción en Córdoba al 2900, barrio Nuestra Señora de Lourdes. Un obrero de 56 años cayó por el hueco de un ascensor desde el sexto piso y sufrió gravísimas lesiones. El trabajador ingresó inconsciente al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y falleció horas más tarde.

Con esta muerte ya son cinco los trabajadores fallecidos en contextos laborales en lo que va de 2026 en Rosario, dentro de una secuencia de once siniestros registrados en obras y ámbitos de trabajo. La reiteración de episodios en tan corto plazo abrió interrogantes sobre los controles, las condiciones de prevención y el cumplimiento de las normas básicas de seguridad en los predios en construcción.

Desde el municipio reconocieron la preocupación creciente. El intendente Pablo Javkin confirmó que mantiene conversaciones con la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) para analizar el escenario y determinar si los hechos responden a una acumulación circunstancial o si existe un patrón de negligencias.

“Siempre la prioridad es la atención médica y tratar de que tenga las menores consecuencias”, sostuvo el jefe municipal al referirse a la intervención estatal ante cada accidente. Pero luego fue más allá y admitió la necesidad de revisar las causas profundas de los episodios. “Después, cada caso desnuda situaciones, entonces en cada uno nosotros podemos ver si es una casualidad que se den hechos seguidos o si hay alguna situación de descuido”, señaló.

El caso ocurrido en Córdoba al 2900 volvió a poner en primer plano los riesgos cotidianos que enfrentan los trabajadores de la construcción. Según las primeras informaciones, el obrero habría caído por un hueco de ascensor mientras realizaba tareas en altura dentro del edificio. La investigación deberá determinar si estaban colocadas las protecciones reglamentarias, si existían líneas de vida y si se cumplían los protocolos exigidos para ese tipo de obra.

Este hecho se sumó a una serie que inició el 16 de abril, cuando un operario de 60 años murió al caer al vacío mientras trabajaba en el techo de una vieja fábrica, en Juan XXIII al 6900, barrio Godoy. Siguió el 22 de abril, en Rioja al 2600. Allí un instalador de cerámicas cayó desde el tercer nivel de una vivienda y sufrió severas lesiones que aún lo mantienen hospitalizado.

Seis días después, el 28, un hombre de 53 años cayó desde una ventana de planta alta en Rodríguez al 800 mientras realizaba tareas de impermeabilización, y falleció como consecuencia del golpe. Y luego, el pasado martes 5 murió un técnico de antenas, de 65 años, al caer al vacío en Pte Quintana al 500, barrio Tablada, mientras desmontaba una de esas estructuras.

Gremios y especialistas en higiene y seguridad laboral advierten que la presión por acelerar plazos de construcción, sumada a contextos económicos recesivos, suele derivar en relajamientos de controles y reducción de costos en elementos de protección. En ese marco, la reiteración de accidentes expuso una preocupación creciente entre los trabajadores del sector.

La discusión también alcanza al rol de las inspecciones estatales y a la responsabilidad de empresas constructoras y contratistas. Aunque cada accidente presenta particularidades, la acumulación de casos instaló un clima de inquietud en la ciudad y volvió a abrir el debate sobre la prevención laboral en una actividad históricamente atravesada por altos índices de siniestralidad.