El relanzamiento del indicador mensual de facturación que elabora el Centro de Información Económica (CIE) de la secretaría de Producción municipal, reflejó el impacto de la devaluación en la actividad económica de Rosario. “Si bien los datos corresponden al mes de julio, que mostraron un crecimiento respecto al mismo mes del año pasado, comparado con el mes de junio de este año vemos una caída”, explicó ayer el secretario de Producción, Germán Giro durante la presentación del informe. Pero el dato relevante del trabajo es que a partir de los datos provisorios de agosto se ve por primera vez una caída interanual de la actividad económica. “Desde la percepción, vemos un resentimiento en la actividad económica, en algunos rubros más que en otros, principalmente en el comercio minorista y algunas ramas puntuales de la actividad industrial”, agregó el funcionario. El trabajo fue presentado por Giro y la subsecretaria del área, Fernanda Ghilardi, quienes estuvieron acompañados por los secretarios de Hacienda, Gustavo Asegurado, y de Gobierno, Gustavo Leone.
La información publicada por el CI surge de las declaraciones juradas presentadas por los contribuyentes del Régimen General del Derecho de Registro e Inspección (Drei). El comercio representa un 42 por ciento, servicios privados 33 por ciento, la industria 21 por ciento y la construcción un 4 por ciento del total relevado. Para tener un marco de referencia de los datos a nivel nacional, los informes se publicarán unos días después del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que elabora el Indec.
En julio, el indicador de facturación total de los 37 mil locales habilitados en Rosario arrojó un crecimiento del 1,9 por ciento, en valores constantes, respecto al mismo mes del año pasado. “En el acumulado, Rosario todavía sigue teniendo un comportamiento positivo, se la bancaba mejor respecto del resto del país que ya viene dando caída desde abril”, resumió coloquialmente Ghilardi. De todos modos, el indicador desestacionalizado cayó 1,8 por ciento respecto a junio de 2018, tendencia observada en el adelanto de las variaciones de agosto, cuyos datos provisorios estiman una caída de 0,73 por ciento.
El análisis sectorial sobre la evolución de la facturación a valores constantes comparando los períodos acumulados enero-julio 2017 y enero-julio 2018 mostró resultados diversos, con la construcción a la cabeza facturando un 13,9 por ciento más. Los sectores que sufrieron las mayores caídas en los períodos relevados fueron los vehículos y equipo de transporte (-17,3 por ciento), en las que están incluidas las carroceras y autopartistas, sectores muy castigados por las políticas económicas, y la fabricación de componentes electrónicos y equipo eléctrico (-15,7), que incluyen la fabricación de heladeras, otro rubro que padece las consecuencias de dichas políticas.
“Dentro de los sectores, el comercio es que está mostrando algunas señales, no todavía de desaceleración, pero claramente en el consumo se ve el impacto sobre el comercio que es nada menos el 40 por ciento de la facturación de la ciudad”, analizó Ghilardi. Otro dato destacado por la funcionaria es el del comercio minorista, cuya performance está muy por debajo del mayorista. “Eso puede ser un indicador adelantado de lo que va a pasar después”, advirtió.
En el rubro servicios, que según Ghilardi es un sector que venía traccionando el empleo y la actividad económica en la ciudad y mostrando los mejores índices, pero ahora muestra que está por debajo de industria y de construcción. “Los servicios más afectados son Hoteles y Gastronomía, y los servicios comunitarios y sociales, que suele pasar cuando uno restringe el presupuesto. También los servicios inmobiliarios empiezan a dar negativo”, concluyó.
