Los toboganes del norte encienden la polémica
Ambientalistas cuestionan la reducción del acceso al río. El municipio asegura que no hay impacto en el ambiente ni tampoco una “privatización” de la ribera.

El proyecto para la construcción de un parque acuático en la Rambla Catalunya encendió la polémica. Organizaciones ambientalistas, vecinos de la zona norte, pescadores y asociaciones de deportistas se oponen al proyecto impulsado por el municipio, denunciando su posible impacto ambiental y la reducción del acceso al frente ribereño de la ciudad. En un comunicado reclamaron la reubicación del proyecto y la convocatoria a instancias de debate público sobre la iniciativa.
El sábado realizaron una asamblea pública en el acceso sur de La Florida y este lunes llevarán el reclamo al Concejo. “No nos oponemos a la construcción de un parque acuático, pero sí a que se haga en esa zona de la rambla”, explicó Romina Araguas, abogada de El Paraná No Se Toca. Algunas organizaciones evalúan impulsar una medida de amparo.
En tanto, desde el municipio explicaron que el proyecto no se reduce a la construcción de un parque acuático, sino que se trata de una intervención más amplia. Juan Manuel Ferrer, subsecretario de Obras Públicas de Rosario, aseguró que la iniciativa no tiene un impacto ambiental directo, sino que se plantea la remodelación de una zona que ya está urbanizada.
También indicó que los árboles ubicados en esa área serán trasplantados, al mismo tiempo que se sumarán nuevas especies para dar sombra natural al lugar, y no descartó la posibilidad de pedir estudios de impacto ambiental a las empresas que resulten adjudicatarias de la licitación.
“El proyecto no plantea privatizar la costa ni sacar el acceso al río. Todo lo contrario. Busca jerarquizar un espacio que hoy está fragmentado y tiene altos índices de deterioro”, remarcó.
A finales de abril se publicó el llamado a licitación para la construcción de un parque acuático en el balneario La Florida. La iniciativa será financiada por Provincia y ejecutada por el municipio, con el objetivo de realizar una reconversión integral de la Costanera Norte.
El parque se piensa como un sistema de espejos de agua, organizado en dos áreas interconectadas: un sector infantil con juegos de baja profundidad y otra zona con una torre de toboganes que concentrará diversas propuestas. También habrá un solárium, vestuarios, sanitarios y enfermería. La intervención total de la zona –que contempla las mejoras de toda la rambla y alrededores– está presupuestada en 12.600 millones de pesos.
Pero el proyecto comenzó a generar ruido en algunos sectores vinculados a la vida y la identidad social del río. En ese grupo se encuentran distintas organizaciones ambientales, vecinos de la zona norte, grupos de pescadores y asociaciones de deportes acuáticos que plantearon su rechazo al proyecto. Las principales objeciones giran en torno al posible impacto ambiental que se pueda generar en la zona y la reducción del acceso al frente ribereño que, de por sí, ya lo plantean como escaso. El pasado miércoles realizaron una asamblea en la rambla que fue muy concurrida, algo que se volvió a repetir este sábado. En ese marco, los representantes de los distintos espacios asistirán este lunes al Concejo.
Las críticas
Las organizaciones emitieron un comunicado, fechado el 8 de mayo, donde plantean que la ciudad se encuentra bajo riesgo de perder una hectárea de costa pública a partir de un proyecto “de acceso privado que reemplazará el entorno natural por estructuras plásticas de uso arancelado”.
Sostienen que la obra supone la privatización de casi 300 metros de frente ribereño, desde el ingreso sur de La Florida hasta la calle Vieytes. Lo definen como “una cifra alarmante considerando que actualmente solo disponemos de aproximadamente 900 metros de playa pública”.
El documento expone la preocupación de las organizaciones por “la pérdida de la identidad rosarina” que conlleva la iniciativa, remarcando que la zona es utilizada de forma diaria para actividades recreativas, deportivas y de subsistencia.
“Todos los días hay vecinos compartiendo un mate, deportistas practicando tenis de playa o beach voley, y entusiastas del windsurf, kitesurf, kayak y natación accediendo al agua. Es un punto de encuentro y esparcimiento fundamental para Rosario”, expresaron y agregaron: “Además, es el único sector de la costa donde los pescadores de Rosario aún pueden acceder libremente”.
El comunicado finaliza con cinco pedidos dirigidos al municipio: que haya una participación ciudadana real, con instancias de debate público sobre las decisiones que se tomen; la reubicación del proyecto en otro sector de la ciudad que no implique la pérdida de costa pública; la puesta en valor de la rambla, priorizando la accesibilidad peatonal, iluminación y acceso gratuito al agua; el reconocimiento de la cultura ribereña, protegiendo la actividad de los pescadores; y la protección del entorno natural.
“Esta obra privatiza y altera drásticamente la identidad de Rosario al eliminar un acceso público, libre y gratuito al río”, sintetiza el mensaje que reclama la suspensión de la iniciativa.
Unos días antes, El Paraná No se Toca había presentado dos petitorios: uno dirigido al Poder Ejecutivo y otro al Concejo, donde también expresaron su preocupación por la intervención “que implicaría una modificación sustancial de la costa del río Paraná y de la línea de ribera”.
Desde la organización ambientalista plantean que la construcción del parque resulta regresiva en términos ambientales, porque implica movimientos de suelo en la costanera y la extracción de al menos catorce árboles.
En ese marco, los documentos exigen “la inmediata suspensión” del llamado a licitación y la remisión de información “completa, clara y accesible relativa al proyecto” que incluya estudios de impacto ambiental, evaluación de alternativas de localización, informes técnicos y el detalle del arbolado afectado, junto a las medidas de mitigación propuestas. “No nos oponemos a la construcción de un parque acuático, pero sí a que se haga en esa zona de la rambla”, remarcó Araguas, en diálogo con Rosario/12.
La abogada cuestionó “que cada vez se limite más el acceso público al río” y adelantó la presentación que realizarán este lunes las organizaciones en el Concejo.
Durante el fin de semana, entre las organizaciones crecía la posibilidad de presentar una medida de amparo que frene la licitación. “Queremos que el intendente entienda que esto no es una oposición al parque acuático, sino que planteamos una relocalización en otra zona. De lo contrario, tomaremos medidas judiciales. Pero queremos creer que van a entrar en razón”, evaluó.
La respuesta del municipio
Desde el municipio defendieron el proyecto y sostienen que la construcción del parque acuático es una porción de una intervención más global, donde se plantea la reconversión urbana de la Rambla Catalunya y el frente costero norte.
La propuesta, apuntan, parte de un diagnóstico que da cuenta de un sector “deteriorado y subutilizado” y tiene como objetivo reorganizar la zona.
“El proyecto no plantea privatizar la costa ni sacar el acceso al río. Todo lo contrario. Busca jerarquizar un espacio que hoy está fragmentado y tiene altos índices de deterioro. El debate se centra en el parque acuático cuando en realidad hablamos de una reconversión integral de la Costanera Norte”, explicó Ferrer a Rosario/12.
El funcionario también se refirió a los cuestionamientos ambientales del proyecto. “No vamos a tocar el río, ni ningún sector que no tenga una intervención anterior. No hay impacto directo, porque estamos transformando una zona que hoy tiene hormigón y que ya está urbanizada con otros componentes”, expresó.
“No es un proyecto que requiera de un estudio de impacto ambiental, porque existe hoy una estructura que tiene superficies ya impermeabilizadas de hace mucho tiempo y ahí es donde se implanta el parque. De todos modos, no descartamos que podamos solicitárselo a las empresas para hacer esta intervención con la responsabilidad que el municipio lleva adelante cualquier transformación en la ciudad”, agregó.
Respecto a la quita de árboles, Ferrer señaló que existe un conjunto de palos borrachos colocados en la zona de hormigón que, por su ubicación, difícilmente puedan tener un crecimiento normal. “Son especies jóvenes que se encuentran en condiciones de ser trasplantadas”, aseguró.
Además, recordó que el Ejecutivo está obligado por ordenanza a compensar las especies que deban quitarse: “Por cada árbol que sea necesario extraer, se multiplica la cantidad a compensar, depende el impacto”. Y completó: “El proyecto de transformación contempla arbolados. No vamos a hacer una plataforma sin ningún tipo de sombra natural”.
Desde el municipio también remarcaron que el proyecto abarca una longitud de alrededor de 200 metros, de los cuales unos 100 metros ya corresponden a la superficie de hormigón existente. Sin embargo, la recuperación de algunas concesiones en la zona permitiría ganar más terreno: “Días atrás cerró la última concesión que es el bar Mordisco, que tiene unos 120 metros de superficie de largo, más otros espacios que se van ganando. Con lo cual, prácticamente lo que se necesita en un sector se compensa en el otro”.
Por último, el funcionario adelantó que la intención del Ejecutivo es que, una vez finalizado el proyecto, la administración recaiga sobre la Empresa del Estado Municipal Costanera Rosario, que hoy gestiona el balneario La Florida.
“Si esto lo hace un privado muy pocos podrían pagar el valor de una entrada para disfrutar en familia. Nosotros queremos que esas intervenciones sean disfrutables no solo para el turismo, sino también para los chicos de la ciudad y en esa lógica poder generar un valor de ingreso que se adecue a cada necesidad”, sostuvo.
“No hay nada privatizado, ni ningún lugar que los rosarinos deban dejar de utilizar. Incluso La Florida, que de noviembre a marzo tiene un ingreso, durante el resto del año está abierto sin pagar un solo peso”, completó.
Por izquierda y derecha
Todos estos aspectos se debatirán este lunes en la Comisión de Ambiente y Ecología del Concejo, que preside Julián Ferrero, concejal de Ciudad Futura. El espacio se mostró crítico del proyecto e incluso tiene su propia propuesta para realizar una playa lineal sin interrupciones. Desde el espacio indicaron que hay “mucha indignación” de las organizaciones por la falta de consulta.
“Esto no pasó por ninguna instancia participativa con las personas que todos los días hacen uso del río Paraná, de la costa y de la playa”, dijo Ferrero a Rosario/12.
“Todos coincidimos en que hay que recuperar la rambla y la costanera norte que tiene años de abandono, pero eso no se consigue cerrando una hectárea entera para construir toboganes de plástico”, expresó y agregó: “Nosotros planteamos abrir y mejorar la franja del río para uso de todos, garantizando que cualquier rosarino pueda disfrutarla a su manera. Algo más conectado con la naturaleza y además mucho más barato para las arcas del Estado. Así se hace en la mayoría de las ciudades ribereñas de la Argentina y del mundo”.
El proyecto también recibe críticas por derecha. “No al muro de toboganes” publicó en sus redes sociales el concejal de La Libertad Avanza, Juan Pedro Aleart, que además presentó un proyecto para que la municipalidad informe diversas cuestiones vinculadas a la iniciativa. “Quieren imponer una obra que le da la espalda a la identidad, la cultura y la esencia de este lugar”, cuestionó el referente libertario.
