Empresarios y gremios, unidos por el espanto
En plena recesión, industriales santafesinos y la CGT acercan posiciones por la caída de la actividad y el empleo, con críticas crecientes al modelo económico de Milei.

No los une el amor, sino el espanto. El verso borgeano bien puede definir la reunión que tuvo la cúpula de la Federación Industrial de Santa Fe y con Jorge Sola, miembro de la conducción nacional de la Confederación General del Trabajo, con la recesión imperante y sus secuelas como contexto. “Ya no puede suponerse que sean daños colaterales del plan. Claramente, este modelo no nos contiene, ni a los trabajadores ni a nosotros como sector empresario”, dijo ayer Mariano Ferrazzini, de la entidad que agrupa las industrias santafesinas, en su mayorías del segmento pyme.
Fisfe y la central obrera parecen intentar un paso hacia la construcción de una agenda común en medio de la crisis que atraviesa la industria provincial. Ambas partes expresaron preocupaciones compartidas por la caída de la actividad y su impacto directo sobre el empleo.
El encuentro desarrollado este martes en Rosario se produjo en un contexto de fuerte deterioro del entramado productivo. Según los últimos datos expuestos por el informe habitual de la entidad, la actividad industrial en Santa Fe registró en febrero una caída interanual del 14,9%, y con una retracción de 2% respecto de enero. Y del total del abanico industrial santafesino, el 76 por ciento –es decir, más de tres cuartos de todas las ramas fabriles– exhibe saldo rojo.
El retroceso no es reciente ni aislado: en los últimos dos años cerraron más de 300 empresas industriales en la provincia.
“La situación es muy difícil, no solo por cuestiones de competitividad o apertura, sino también por un nivel de demanda extremadamente bajo”, explicó Ferrazzini. En diálogo posterior al encuentro, el dirigente subrayó que la combinación de caída del consumo interno y dificultades estructurales genera un escenario “muy preocupante” para la industria, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
A diferencia de otros momentos, el diagnóstico conversado entre patronal y central obrera no se limitó a describir el impacto de la coyuntura, sino que apuntó al modelo económico en curso, a pesar de la moderación habitual de unos y otros ante el gobierno de La Libertad Avanza.
Esta vez, el tono empresario escaló un grado más. “A esta altura no se trata de un daño colateral”, sostuvo Ferrazzini, al señalar que no se han implementado medidas para amortiguar los efectos negativos sobre el aparato productivo. Por el contrario, la desregulación y la apertura indiscriminada de importaciones impactan de lleno en la producción local. Y la erosión del poder adquisitivo popular achica el mercado interno y hace el resto.
La reunión con la CGT buscó abrir un canal más sistemático de diálogo entre empresarios y trabajadores, al decir del referente industrial, titular de la fábrica de pinturas Celta Laf. La propuesta es avanzar hacia una “mesa permanente” que permita discutir no solo el diagnóstico, sino también alternativas concretas para sostener la actividad y el empleo.
Uno de los puntos de coincidencia gira en torno a la estructura desigual de la economía actual. Según describió el dirigente industrial, los sectores que muestran mejores indicadores –vinculados a la exportación de productos primarios– tienen baja incidencia en la generación de empleo, mientras que las actividades orientadas al mercado interno, más intensivas en mano de obra, son las que hoy están en retroceso. “Ahí es donde estamos perdiendo puestos de trabajo”, advirtió.
La situación impacta con mayor fuerza en el interior productivo y en el entramado pyme, donde ya se percibe un creciente “desencanto” respecto de las expectativas que había generado el actual rumbo económico, tal como describió Ferrazzini.
Pese a las diferencias naturales entre ambos sectores, desde la entidad patronal remarcaron que existen puntos de encuentro con el movimiento sindical, en particular en la necesidad de defender el empleo, las capacidades productivas y el tejido industrial. “No hay otra forma de salir de esta situación que no sea generando acuerdos y propuestas”, planteó el dirigente.
Entre los ejes que podrían integrar una agenda común aparecen el impulso a la demanda interna y la preservación del mercado laboral. “Sin consumo no hay forma de movilizar un sector que derrama hacia adentro de la economía”, sostuvo Ferrazzini.
El desafío, sin embargo, no se limita a la articulación entre empresarios y sindicatos. Ambos sectores coinciden en que la efectividad de cualquier propuesta dependerá de la capacidad de interlocución con el Gobierno nacional, al que ven con escasa apertura para discutir medidas de este tipo.
