Opinión

Frentes políticos santafesinos en construcción

Claves. El gobernador Perotti quiere ampliar su espacio. Reuniones en el peronismo. El Frente Progresista deberá definir su destino

 

A punto de cumplir un año, las gestiones de Aníbal Fernández y Omar Perotti parecieron transcurrir en una montaña rusa. Cuanto más lejos se pose el punto de análisis, mejores darán los resultados para ambos. El 2020 no puede ser analizado sin la pandemia. A veces sirve como excusa, pero todo estuvo focalizado en la peste.

   El fin de año traerá sacudones en la política santafesina, pero no se convertirá en novedad. Desde el mismo momento en que Perotti ganó las elecciones, la relación entre oficialismo y oposición (hasta el 10 de diciembre con roles invertidos según se trate del Frente Progresista o el peronismo), Santa Fe provincia fue la capital de las desavenencias. Y todo sigue igual. O peor.

   La víspera de un año electoral clave, hace pensar a muchos dirigentes qué es lo que viene en lo inmediato. Por lo pronto, la saga de episodios judiciales va bordeando lo político, al menos en los títulos. El ex fiscal Gustavo Ponce Asahad, quien está detenido desde el 4 de agosto no solo admitió, el viernes, haber sido parte de una red delictiva sino que también, dijo, “participaban otras personas vinculadas a la estructura del Estado”. Agarrate Catalina.

En guerra

Esa mezcla explosiva se posa por primera vez en la provincia y mantiene inquietos a varios. En paralelo, la Legislatura deberá tratar en sesiones extraordinarias una serie de proyectos del oficialismo que, en su mayoría, están condenados al rechazo o al olvido.

Mientras el gobernador permanece aislado tras haber contraído coranavirus, se reimpulsaron las conversaciones entre dirigentes de diferentes sectores del peronismo. Todo en reserva. No quieren que se enteren de reuniones entre dirigentes de peso, kirchneristas y no kirchneristas.

Ahora, la Casa Gris busca ampliar la base de sustentación política,que deje de convertir al perottismo en una mesa chica de tres o cuatro personas. Una fuente oficial dijo a La Capital que la idea del mandatario —y el pedido— es que se busque conformar un espacio que ensanche las posibilidades.

En verdad, esa fue la intención desde un principio, pero la malísima relación con un grupo de senadores y cierta lejanía con otros sectores —caso La Cámpora— no pudieron hacer del oficialismo una maquinaría multisectorial.

Perotti no quiere que haya primarias. Considera que no es momento de gastar millonadas y que la cuestión sanitaría podría poner todo en peligro. En realidad, hay una explicación política, de poder: si no hay primarias, el que decide es el gobernador de la provincia. Y, en ese caso, él tiene un candidato: Roberto Mirabella.

¿Qué harán los diferentes sectores del peronismo? ¿Hay reuniones entre senadores provinciales y referentes kirchneristas? ¿Qué pedirán para sí? Todas esas preguntas empiezan a formularse desde ahora, pero tienen al principal protagonista afuera del tablado, afectado con el Covid 19.

Por el lado del Frente Progresista, una cosa será si el candidato a senador fuese Miguel Lifschitz y otra, muy diferente, si el ex gobernador se guarda para la batalla que importa, la del 2023. Desde el radicalismo, ya hay dirigentes que históricamente integraron el Frente que piden dejar de jugar a la testimonialidad e ir hacia un armado con Juntos por el Cambio que les permita ganar las elecciones.

Ahí tienen un problema: la interna socialista. Antonio Bonfatti, el sector de Eduardo Di Pollina y otros espacios militantes no quieren saber nada con esa opción. Pues bien señores, si la oposición no profundiza una megaalianza volverá a tener los problemas electorales que ya tuvo. Salvo que se termine la grieta. Raro, tratándose de gente que no tuvo empacho en aliarse transversalmente para sacar al peronismo del poder con la Alianza Santafesina.

Si de pragmatismo se trata, ahí aparece el intendente de la ciudad, Pablo Javkin, quien mantiene un acuerdo con Roy López Molina, La Cámpora y Ciudad Futura (cerveza más, cerveza menos). Ese ejercicio de cintura le permite mantener acuerdos en el Concejo Municipal, donde fue reelecta María Eugenia Schmuck.

Para el análisis político se abre un período atractivo en el que la composición de los frentes adelantarán los potenciales resultados. Sin primarias en ningún lado se estiran los calendarios, hay más tiempos para la negociación y se nacionaliza todo hasta el paroxismo.

A nivel nacional, Fernández necesita del apoyo de Perotti y Juan Schiaretti, apodado “el rey de la traición”. Ni lerdo ni corto, el cordobés mandó a sus legisladores a que levanten la mano a favor del recorte de coparticipación a la ciudad de Buenos Aires.

Tres años antes, el gobierno nacional eligió a su rival: Horacio Rodríguez Larreta. Como hizo Néstor Kirchner con Mauricio Macri. “Mauricio es Macri”, decía el entonces presidente. “Rodríguez Larreta es Macri”, le decía Cristina a Fernández, cuando el presidente consideraba “un amigo” al jefe de gobierno porteño. Pero, se sabe, el presidente cambia rápido de opinión. Como el camaleón.

 Todos los primeros planos, la lucha por el poder real nacional están repletos de porteños. Sería bueno que santa Fe, alguna vez, salga de la mediocridad absoluta y asome la cabeza.

Mauricio Maronna / La Capital

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