Rosario

La Favorita: comenzaron a desmontar locales y se viene el cierre definitivo

Dueños del inmueble y operador comercial siguen enfrentados por reclamos mutuos. El edificio de Sarmiento y Córdoba es un esqueleto semivacío. Asoman dos interesados en comprarlo.

Con la llegada de varios fletes y camionetas en las últimas horas, el cierre de La Favorita empezó a transitar su recta final. El emblemático edificio de Sarmiento y Córdoba que supo albergar a grandes firmas y empresas multinacionales exploró desde mayo de 2023 una experiencia comercial con capitales rosarinos que buscaron reflotarla y ponerla a relucir nuevamente. Sin embargo, los avatares de la economía precipitaron su ocaso y ahora luce con locales cerrados, como un esqueleto semivacío.

Mientras tanto, la puja entre los dueños de la propiedad y el administrador no logra zanjarse en medio de reclamos mutuos por la extinción del contrato decretado por ambas partes el mes pasado. De no prosperar una cifra indemnizatoria que equilibre las partes, el próximo 28 de julio está prevista una mediación prejudicial, de cara a un juicio por desalojo. A futuro asoman dos interesados en quedarse con el ícono del centro rosarino: sigue en firme una empresa uruguaya pero se interesó un operador asiático proveniente de Buenos Aires.

Vidrieras desnudas en pleno invierno, cajas arrumbadas en medio de los locales, persianas cerradas y ofertas que quedaron pegadas en un vidrio. Todo compone una triste postal de una imagen desteñida del esplendor que supo tener la tienda comercial y de la que solo quedan como testigos mudos sus pisos, barandas ornamentadas, escaleras de doble descenso y el mítico jarrón que Ramón García hizo traer desde España.

Los pocos locales que muestran movimiento estaban estelunes acopiando cajas de mercaderías y muchos otros particularmente de la planta baja equedaron cerrados con persianas metalizadas. Como único sobreviviente del naufragio comercial aflora el bar apenas se ingresa por la esquina o por Córdoba. Mesas semivacías y pocos comensales marcaban este lunes el ritmo cansino. Un silencio que no parece de un edificio comercial, que gozó de sus épocas de gloria y ahora navega en la incertidumbre.

La puja entre las partes en La Favorita

La Capital consultó nuevamente a ambas partes en conflicto. Desde Onatisur, el gerenciador comercial que desde mayo de 2023 se hizo cargo de explotar el emblemático edificio optó por la reserva en la consulta efectuada. Los representantes legales del fideicomiso que aglutina a los dueños de La Favorita brindaron un estado de situación, desde su perpectiva.

Onatisur seguiría firme en su propósito de ejecutar una garantía de 300 mil dólares en concepto indemnizatorio y otros 600 millones de pesos por otros conceptos, entre los que no se descarta poner en la contabilidad el perjuicio ocasionado por la rotura de la escalera mecánica, que la gerenciadora le achaca a los propietarios y que debían reparar.

Desde el estudio jurídico que asesora al fideicomiso Edificio La Favorita marcaron que la discusión quedó solo en torno a los 300 mil dólares que se afirma fue incluido en concepto de indemnización solo en el caso en que —— —finalizado el contrato el 31 de octubre de 2027— los dueños no prorrogasen el vínculo.

Meses caídos

Y como contrapartida, sigue en pie el reclamo por cuatro meses de alquiler «caídos»: abril, mayo, junio y julio. Y a ello le computan el preaviso de seis meses. Las cuentas por el lado de los propietarios llegan a un reclamo de 300 millones de pesos: 160 millones por los meses de los alquileres pendientes y el preaviso, en base a un cálculo de unos 40 millones de pesos mensuales.

Extinguido el contrato por ambas partes, hace ya un mes, el tema ahora es que «la sangre no llegue al río». Esto es, que se entregue el inmueble que ahora está sin cobertura de ningún contrato antes de llegar a juicio sumarísimo por desalojo.

Esto es por estas horas una hipótesis en el horizonte. El lapso en el marco de un acuerdo amigable se extendería hasta el 20 de julio, para que los locales puedan terminar de retirar mercadería e instalaciones y así liberar definitivamente los espacios. Lo que se llama «entregar la llave». Para ello, hay que ajustar cuentas y buscar un punto de equilibrio entre el exlocador y su exlocatario.

Ahora, el futuro del inmueble sigue navegando en la incertidumbre. Al grupo Chic Parisien, dueño de la marca de indumentaria Indian, se le agregó otro interesado que aportó una inmobiliaria porteña que está gestionando posibles interesados: se trata de un grupo de capitales chinos que posaron su mirada en la tienda rosarina.

Lo cierto es que la experiencia comercial que empresarios rosarinos tomaron con posta para llevar adelante entre 2023 y 2027 llegó a su fin en forma anticipada. Entre las causas que explican su abrupto final se ubica el contexto recesivo y caída en el consumo, fallas en la escalera mecánica que dejaron a los locales de los niveles superiores complicados en su accesibilidad y una reconversión del centro en medio de hábitos de compra que se han modificado.

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