Tarde o temprano iban a llegar las tormentas al núcleo de La Libertad Avanza, esa selva multicolor fundada por un improvisado Javier Milei con fines exclusivamente electorales, caracterizado por alianzas de último momento que derivaron en fuertes pujas ideológicas dentro del espacio. Una interna que en estos días llegó al punto máximo de ebullición.
La expulsión del exlegislador entrerriano enriquecido ilícitamente y preso en Paraguay, Edgardo Kueider, del Senado, fue la excusa perfecta de la que se agarró el León para quitar el foco de los objetivos que aún no ha logrado, y poner en el centro de la escena cuestionamientos hacia la presidenta del organismo legislativo, Victoria Villarruel, a quien le teme y por eso busca su renuncia.
La sólida figura de la vicepresidenta, quien tuvo un rol clave durante la campaña aplastando con contundentes discursos a su contrincante, Agustín Rossi -un misógino corto de palabras y de propuestas, por cierto-, fue clave en la exitosa fórmula que lo llevó al poder. Actualmente, el peso de su compañera se agranda y eso le impide dormir. Una sombra en constante movimiento que lo mantiene en alerta.
Tanto le preocupan al mandatario nacional los rumores sobre la eventual creación de una lista que le compita, que no deja de agrandar la grieta que hoy lo separa de su vice, ensuciando su nombre: “En el momento en que yo entro de viaje (a Italia), automáticamente se produce la acefalía, entonces queda a cargo del Ejecutivo la vicepresidenta. Si preside la sesión del Congreso, está trabajando en el Legislativo, pero al mismo tiempo es Presidente de la Nación interina. Eso violenta la división de poderes. La sesión es inválida”.
Estas declaraciones malintencionadas comenzaron a generar ecos que Villarruel decidió frenar este domingo por la noche. Mediante un posteo claro y preciso, salió a poner paños fríos hacia adentro y hacia afuera: “…Ante comunicados recientes de algunos partidos políticos que se arrogan la representación de mi persona y mis ideas, quiero expresar que hoy no hay lugar para la ´moderación’. No estoy participando de ningún armado político y cuando lo haga, lo haré donde el Presidente Milei me lo pida. Soy parte del espacio que gobierna nuestro país, desde su misma fundación y aquí me quedaré defendiendo las convicciones que nos llevaron a encontrar un camino común”, cerró.
La tirantez entre Milei y Villarruel tuvo una antesala candente hace un par de meses, en ocasión del Día de la Lealtad Peronista, cuando la vice se reunió con Isabel Martínez Perón en Madrid y publicó la foto junto al mensaje: “En un día como hoy, donde se habla de lealtad, quiero reivindicar su figura”. Un mensaje de alto impacto político.
La reacción del Presidente no tardó en llegar: «Espantoso gobierno que implicó no solo la AAA y el decreto de aniquilamiento y algunas aberraciones adicionales, sino que en el medio sextuplicó la tasa de inflación y multiplicó por 5 la cantidad de pobres», señaló, obviando el dato de la pobreza actual, que alcanza al cincuenta por ciento de la población.
En un nuevo capítulo de la interna, el fuego dentro de la LLA se intensifica mientras se acelera el ritmo del reloj, condicionado por un contexto político particular, dada la proximidad de las elecciones de medio término en las que el Presidente necesitará imperiosamente revalidar su gestión y fortalecer las adhesiones legislativas en el Congreso.
En eso está trabajando Karina “El Jefe” Milei, ahora desplazada del “Pacto de Damas” que tenía con Villarruel, quien bautizó “Jamoncito” a su hermano, el Presidente, ilustrando con una metáfora gastronómica la complicada situación que le toca pilotear dentro de su espacio, acorralado por dos potentes piezas femeninas en el variopinto tablero de ajedrez que despliega su juego en la cúpula del poder.
¿Cómo decantará esta historia los próximos meses? ¿Será factible el restablecimiento del diálogo y la foto conjunta, luego de que el jefe de Estado reconociera que no existe diálogo y manifestara abiertamente que su vice ya no integra las reuniones de Gabinete? Los tiempos y el paisaje de la política dirán.
