El gobernador se esfuerza por armar un frente ordenado en el Congreso. Falta de coherencia interna, el temor. A telefonazo limpio con Diego Santilli.
El Plan A de Maximiliano Pullaro
No era su idea original, no obstante. El santafesino bregaba por la conformación de un bloque con mayor identidad que permitiese la chance de, según su entorno, “construir un diálogo más afianzado”. Sin embargo, luego de las elecciones, primó la mirada mayoritaria y el formato de interbloque.
Scaglia, por ejemplo, fue tironeada y hasta presionada entresemana en el marco del Consejo Directivo del PRO, que lideró el expresidente Mauricio Macri. Es que la vicegobernadora ya avisó que se debe a Pullaro y no integrará el bloque que liderará Cristian Ritondo. La dirigente de Gálvez mantiene su plan de jugar dentro del frente federal, pero su rol de presidenta del PRO en Santa Fe la pone en una posición incómoda ¿Qué puede pasar cuando se diferencie una, dos y tres votaciones de sus pares amarillos?
Pullaro y Diego Santilli, habrá foto
Pullaro, a la vez, es de los gobernadores que interpreta el resultado del 26-O como un triunfo rotundo del Gobierno, pero no cree que los mandatarios deban salir corriendo cual patitos en fila a pedir la escupidera en la Casa Rosada. Sin entrar en conflicto con sus pares, el santafesino lee que las primeras bilaterales del ministro del Interior, Diego Santilli, con gobernadores son meras poses para la foto y poco tratamiento de agenda concreta.
No obstante, el pullarismo sabe que el cara a cara entre el ministro y el radical es “inminente”. Por ahora, hablaron dos veces por teléfono. El Colo apura la postal y el abrazo, pero Pullaro trata de ganar tiempo para poner temas de su interés en la reunión, como el envío de fondos adeudados referidos a la caja de jubilaciones y el mantenimiento de rutas nacionales. La foto, más allá del espadeo, sucederá.
Maximiliano Pullaro en Buenos Aires, una agenda de 48 horas
La estancia de Pullaro en Buenos Aires también lo llevó a verse las caras con el empresariado first level. Uno de ellos fue Alejandro Bulgheroni, pope del sector energético. En la previa de la elección, los factores de poder privado miraban con atención y deseo al armado de los gobernadores. Les reconocían capacidad de mando y cintura, nada de sobresaltos.
Según el entorno de Pullaro, el triunfo de La Libertad Avanza arrojó tranquilidad en el empresariado, pero ahora el interés está depositado en las reformas que promete impulsar el Gobierno. “Hay más tranquilidad, pero sin un entusiasmo desmedido. No es un gobierno que genera confianza”, confió a Letra P un funcionario que le sigue la agenda al gobernador.
A la par de la resolución del esquema de funcionamiento de Provincias Unidas en el Congreso, Pullaro enfrenta algunos retoques menores en la Casa Gris. El gobernador está conforme con la labor de ministerios y secretarías de primer rango, pero seguramente meterá mano en segundas y terceras líneas. El año próximo será absolutamente de la gestión y pretende arrancar con equipo aceitado.

