Desde Santa Fe

El Foro contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe repudió la “persecución política” que soporta el científico y  desde que denunció la “incompatibilidad” del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, por su fallo PRO genocidas del 2×1 en 2017, y dirigir –al mismo tiempo- la Maestría de Derechos Humanos en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, un cargo político que aún ocupa. En un documento que firman los organismos de derechos humanos –entre ellos Madres de Plaza de Mayo, Hijos y Familiares de Desaparecidos- el Foro puso en foco al rector de la UNL, Enrique Mammarella, a quien reclamó que “cese la persecución» al investigador del Conicet, Hugo Aimar, respete “los postulados del Estatuto” de la casa de estudios y defienda “la pluralidad política y los derechos humanos como base de la vida en democracia”.

El operativo contra Aimar quedó a la vista esta semana, cuando el presidente Alberto Fernández le envió una carta de solidaridad ante lo que llamó «la “persecución” en la UNL. “Estimado Hugo. Empiezo por manifestarle mi respeto por su actitud de plantear con firmeza la incompatibilidad que observa entre la conducción académica de un posgrado en derechos humanos y haber buscado beneficiar judicialmente en el cómputo de sus penas a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad en nuestra Patria”, escribió Alberto en obvia referencia al doble rol de Rosatti. Y “ante la persecución que ha debido soportar a partir de haber realizado ese planteo, no puedo menos que solidarizarme, máxime si tengo en cuenta el daño a su salud” que sufrió en los últimos meses.

Antes, Aimar le había enviado una carta de apoyo por el pedido de juicio político a Rosatti y sus colegas de la Corte ante la “imperiosa necesidad de que las instituciones públicas de todos los niveles dejen de ser utilizadas para beneficios individuales o personales y que no claudiquen en su única razón de ser: el bien común”. Alberto coincidió: “No queremos una justicia corporativa que solo sirve a los poderes fácticos”.

investigador del Conicet Hugo Aimar.

El Foro rechazó el “juicio académico” que se le inició al doctor Aimar en la UNL. “Un proceder que castiga la disidencia política y busca disciplinar a los integrantes de la comunidad académica en un homogéneo oficialismo partidario”. Lo “más grave aún” es que “Aimar se ve perjudicado porque apoyó los reclamos de este Foro en la defensa de los derechos humanos y contra toda forma de amnistía de los crímenes de lesa humanidad”, como era el fallo del 2×1.

En el período en que Aimar integró el Consejo Superior de la UNL –por el claustro docente- , “le tocó vivir dos hechos que le costaron discriminaciones y marginaciones en las actividades académicas”, recordó el Foro.

El primero, “en diciembre de 2015, cuando fue el único consejero que no coincidió con el pedido de aplauso del vicerrector (Miguel) Irigoyen para celebrar que el rector (Albor) Cantard” asumiera como secretario de Políticas Universitarias en el gobierno de Mauricio Macri. “Poco después, un grupo de investigadores del oficialismo de la UNL pidió la renuncia de Aimar como director concursado del Instituto de Matemáticas Aplicadas del Litoral (IMAL)”, que depende del Conicet y la UNL. “Ese grupo fue inmediatamente apoyado por el actual rector de la UNL, Enrique Mammarella, para que dejen el IMAL y pasen a la Facultad de Ingeniería Química (FIQ). El pedido de renuncia fue considerado improcedente por el área jurídica del Conicet».

El segundo hecho ocurrió en mayo de 2017, cuando la Corte Suprema con el voto de Rosatti “pretendió implantar una forma de amnistía para los genocidas mediante el cómputo del 2×1 del tiempo de prisión preventiva”. El Foro pidió a la UNL que “no sólo repudie el fallo, como hicieron tantas universidades del país, sino que Rosatti también deje de ser el director de la Maestría de Derechos Humanos de la UNL”. Aimar fue el único consejero docente que se hizo eco del planteo del Foro y opinó que Rosatti “no debía continuar” en ese cargo político. Sin embargo, el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Javier Aga –que lo designó en ese puesto- pidió que el expediente pasara a su despacho y operó para que Rosatti siguiera como director de la Maestría en Derechos Humanos, hasta hoy.

“Desde entonces, no cesaron las marginaciones a Hugo Aimar en las actividades académicas, especialmente por el grupo que conduce la Facultad de Ingeniería Química, a tal punto que en agosto de 2022 se presentó una denuncia en su contra por los hechos ocurridos cinco años atrás en el IMAL y por las mismas personas que, entonces, buscaron desplazarlo”, reveló el Foro. “La notificación del inicio de un juicio académico en su contra también le provocó a Aimar un delicado episodio de salud. Este proceso sancionatorio no respeta exigencias de contemporaneidad ni proporcionalidad, además de omitir la intervención de Conicet sobre aquella antigua disputa”. “Todas estas arbitrariedades e ilegalidades se cometen para aleccionar a quien haga visible” como un “grupo partidario” se apropió de la “conducción” de la Universidad.

“La UNL no hizo nada”, denunció el Foro. “Ni con Rosatti como artífice de un intento de amnistía a los genocidas. Ni con (el ex secretario de Justicia de la provincia), Roberto Vicente, docente y consejero, quien atacó a las Madres de Plaza de Mayo y a los organismos de derechos humanos con desafortunadas expresiones partidarias”. Y en cambio, “se impulsa un duro proceso sancionatorio” al doctor Aimar porque “pidió compromiso con los procesos de memoria, verdad y justicia del pueblo argentino”.

El Foro reclamó al rector Mammarella que “cese la persecución a Aimar”, respete “los postulados del Estatuto de la UNL” y defienda “la pluralidad política y los derechos humanos como base de la vida en democracia”.