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Todo está guardado en la memoria. La herencia de luchas para las generaciones que vienen

Nietes para dar cuerpo al legado

La agrupación de jóvenes prepara la vigilia para esta noche, con actividades artísticas y culturales, en la plaza 25 de Mayo.

Nietes toma la antorcha de la lucha por verdad y justicia, con especial convocatoria a jóvenes. (Gentileza -)

Lua Conechny participa de la marcha del 24 de marzo desde que tiene memoria. En la caja de recuerdos aparece esa vez en que su mamá la preparaba para ir a la plaza, le decía que iban a ir por su abuelo. Cuando llegaron, ella lo empezó a buscar, preguntaba dónde estaba, quería verlo.

Su abuelo, Alejandro Ramón Pastorini, fue secuestrado en agosto de 1977, cuando tenía 34 años. Era médico y militante del Socialismo Revolucionario. En aquel entonces su mamá, Nora Pastorini, tenía apenas 8 años. Hoy es militante de Hijos y en marzo de 2021, casi 45 años después, declaró en la causa Klotzman, que tiene como acusados al ex capitán de inteligencia Jorge Alberto Fariña y los ex miembros de la Policía Federal Federico Almeder, René Juan Langlois y Enrique Andrés López.

Renata Labrador se emociona al relatar la historia de su familia. Dice que le llevó algo de tiempo entender qué había sucedido, porque es una historia difícil de comprender. Su abuelo, Palmiro Labrador, tenía 28 años cuando la noche del 10 de noviembre de 1976, la patota de Agustín Feced allanó su casa. Además de Palmiro, esa misma madrugada asesinaron a su pareja, Edith Graciela Koatz, y al papá de Palmiro, Víctor Labrador. Dos meses antes se habían llevado a uno de sus hermanos, Miguel Ángel Labrador, de 25 años, que al día de hoy sigue desaparecido.

Sus papás, Tomás y Romina Marucco, integrantes de Hijos, le transmitieron con amor y militancia lo que había pasado. En ese entonces vivía en Barcelona. Años después, ya en Rosario, se tatuó en la espalda el nombre de su bisabuela. Esperanza Pérez Labrador fue una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo en Rosario.

Renata y Lua tienen 25 y 23 años y sus historias se cruzan. Se cruzan en el reclamo de memoria, verdad y justicia por sus abuelos, en la militancia de sus padres y madres en Hijos, y en la conformación de Nietes, la agrupación de derechos humanos que busca continuar ese legado, para trasmitirlo a las nuevas generaciones.

“Cuando yo iba a la escuela a veces se hacía difícil traer estas cuestiones por el hecho de que parecen lejanas. Como que pareciera algo medio abstracto para la juventud. Pero nosotros también somos jóvenes y lo que buscamos con la organización es demostrar que la dictadura nos afectó a todos como sociedad, que eso que sucedió hace ya 50 años tiene su impacto en nuestro presente”, sostiene Renata, en diálogo con Rosario/12.

Para eso, se formaron. Se sumaron a las asambleas de derechos humanos, comenzaron a trabajar junto a militantes para conocer sus trayectorias y a indagar sobre la historia de militancia en la ciudad. “Teníamos mucho que aprender. Sobre todo de lo que pasó en Rosario, porque hay una historia que pareciera estar más presente, sobre lo que pasó en Buenos Aires. Nosotros buscamos conocer nuestra historia, lo que pasó en nuestra ciudad y cómo se organizaron los familiares”, expresó y agregó: “Desde ese punto buscamos llegar a los más jóvenes”.

En el marco de un nuevo 24 de marzo, desde Nietes vienen participando de distintas actividades. Algunas de ellas, en escuelas secundarias. “Hablar con los estudiantes es parte de lo que nos proponemos, que es construir memoria. Como un acto de justicia, pero también como un compromiso político”, dice Lua.

“Notamos una escucha atenta, mucho respeto y también muchas preguntas, que es algo fundamental. Es lo que hay que hacer en este momento: habilitar preguntas y poder responderlas desde nuestra experiencia como nietes, como hijos, o con el testimonio directo de quienes vivieron la dictadura”, añadió.

Homenaje

El surgimiento de Nietes como agrupación en Rosario está ligado a otra figura importante del movimiento de derechos humanos: el periodista Juane Basso Feresín, referente de Hijos.

Fue él quien les contó en 2020, en pleno aislamiento por pandemia, que un grupo de nietos de víctimas de la última dictadura comenzaba a organizarse en Buenos Aires. Entonces, entre los más jovencitos –que en su mayoría se conocían por la militancia de sus padres en Hijos– organizaron una reunión virtual. “En ese momento fue como una catarsis, de contar lo que había pasado cada uno, de compartir nuestras historias”, recuerda Renata.

Pero ese primer encuentro no tuvo demasiadas repercusiones posteriores. Lo que terminó de motorizar la organización de Nietes fue el fallecimiento repentino de Juane Basso, en marzo de 2021. “Cuando falleció el Juane, con Lua pensamos que era el momento de hacer esto. No solo porque él era un emblema en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, sino que siempre nos motorizaba a seguir militando. Y decidimos conformarnos como agrupación”, remarca.

Lo primero que hicieron fue acercarse un jueves a la ronda de las Madres, en la plaza 25 de Mayo. De a poco se fueron sumando más personas, en algunos casos familiares y en otros jóvenes comprometidos con los derechos humanos.

“Nos parecía importante reforzar y sostener la ronda, que es algo simbólico en nuestra ciudad. Por suerte hoy somos un montón de personas militando en Nietes. Nos planteamos una militancia muy horizontal, donde cada uno pueda aportar su mirada, sus pensamientos, y que colectivamente podamos ir construyendo una agrupación diversa, pero con la memoria como eje común”, sostuvo Renata.

Pasado y presente

Según Lua, el objetivo de Nietes es trazar un vínculo entre el pasado y la historia reciente, con el presente. Lo entienden como un trabajo necesario para sostener la memoria a futuro. “A partir de la militancia que empiezan las Abuelas y las Madres, y que siguen otros organismos de derechos humanos como Hijos, lo que proponemos desde Nietes es seguir juntándonos y organizándonos para sostener ese legado”, evaluó Lua.

“Queremos poder dejar una huella. Nosotras nos conocemos desde chicas, donde ya participábamos en actividades, acompañando a nuestros padres. Sentimos que era momento de hacer algo con esa historia y ponerla en común, en charlas, en las escuelas. La militancia por los derechos humanos es algo que nos compete a todos y nosotros queremos hacer nuestro aporte”, sostuvo y agregó: “Creamos Nietes para poder seguir con esta lucha de manera colectiva y con el objetivo es continuar ese legado”. Por eso mismo, para ser parte de Nietes Rosario no hace falta tener un familiar desaparecido, sino entender que se trató de un genocidio que afectó a toda la sociedad.

No es un año más

En Nietes, además de formar parte de la organización de la tradicional marcha del 24 de marzo, también preparan una vigilia para la noche anterior, con una serie de actividades artísticas y culturales, en la plaza 25 de Mayo. Remarcan que no es un aniversario más.

No solo porque se cumplen 50 años del inicio del golpe, sino también por el negacionismo expresado desde el gobierno nacional, que también se ve reflejado en Rosario: en las últimas semanas, los concejales de La Libertad Avanza se opusieron a declarar el 2026 como el “Año de la Memoria, Verdad y Justicia” y votaron en contra de señalizar la esquina de Ayolas y Cafferata, donde las Fuerzas Armadas fusilaron a seis estudiantes universitarios en enero de 1977.

“Los 50 años nos encuentran en un contexto donde tenemos un gobierno negacionista, que cada vez más ajusta más sobre la clase trabajadora, los docentes y los jubilados. Por eso más que nunca tenemos que estar todos juntos en la plaza, reivindicando a los 30 mil desaparecidos”, señaló Renata.

“Estamos muy convencidos de que vamos a ser un montón. Es momento de estar en la calle y movilizarnos para seguir manteniendo el reclamo de justicia más vivo que nunca”, completó Lua.

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