Rosario

Un hombre en situación de calle murió en un banco de la plaza San Martín

Antonio tenía 63 años y falleció el domingo. El recuerdo de los vecinos y una muerte que expone la vulnerabilidad de una población que no para de crecer

El incremento de personas en situación de calle está a la vista. Basta con recorrer apenas unas cuadras del centro o incluso los barrios. Colchones en el piso, frazadas y hasta carpas son algunas de las postales que se repiten. Personas solas y familias completas, hasta con mascotas, se asientan en los distintos rincones de Rosario y muchas veces reciben ayuda de los vecinos.

Un mensaje en un grupo de Whatsapp conmovió a quienes viven por la zona de la plaza San Martín. «Gente, malas noticias para quien conocía a Antonio. Me confirmaron que falleció». Antonio Fabián Luis tenía 63 años, vivía en un banco por calle Dorrego y se resguardaba en uno de los edificios de la cuadra cuando llovía. El hombre es una de las tantas personas que habitan a la intemperie y murió de un paro cardiorrespiratorio el domingo pasado.

Estela, portera de uno de los edificios del barrio, recordó en diálogo con La Capital que Antonio «apareció un día de lluvia hace algunos meses». Dice que solía cambiarse de ropa y de zapatillas, que siempre estaba limpio y era una persona muy educada. «La gente lo saludaba, los chiquitos le daban la mano, los vecinos le conseguíamos agua caliente para el mate», sostuvo y resaltó que «nadie se quejaba de que estuviera ahí».

El hombre pedía permiso para quedarse en las inmediaciones del edificio los días de lluvia y era tratado con cariño por todos. Incluso, solía pedirle a la portera la escoba para «limpiar que ensuciaba». El resto de las jornadas las pasaba en el banco de la plaza, donde solía conversar con la gente que pasaba.

La noticia impactó a quienes viven por el barrio y expuso, una vez más, la vulnerabilidad de una población que no para de crecer. Este año, la crisis económica revela un escenario más crítico aún. Desde el municipio aseguran que del invierno pasado a este hubo un incremento del 30% de reportes de gente en situación de calle. En las próximas semanas comenzará un relevamiento, en colaboración con organizaciones y la UNR, para poder tener información más precisa.

Los últimos años de Antonio

Antonio nació en Buenos Aires, pero vivió los últimos 30 años en Rosario. Decía ser peluquero y los últimos años de su vida los pasó de manera intermitente en las calles de la ciudad.

Gabriel Pereyra, subsecretario de Abordaje Integral de la Municipalidad de Rosario, señaló a este medio que el hombre de 63 años recibió su primera intervención en octubre de 2018, en la que detectaron una contradicción en su relato. En primera instancia dijo que alquilaba un departamento y luego planteó que lo habían desalojado a causa de un remate.

Además, tenía problemas cardiológicos que le impedían trabajar de forma continúa, por lo que desde el hospital Roque Sáenz Peña le solicitaron ayuda al municipio para que lo acompañe económicamente. En ese entonces, se le gestionó el DNI y se le dio una suma que le permitió pagar el alquiler de una pensión por un tiempo.

Un año después, en 2019, volvieron a saber de Antonio. En esta ocasión, desde el Centro de Salud Martin, al que el peluquero fue por un cuadro de hipertensión, le solicitaron a la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat que lo ayudaran a costear dos meses de alquiler. Antonio aseguró que pronto le saldría una pensión que, según él, le había prometido un político y eso le iba a permitir tener un ingreso estable. Pasados los 60 días, se finalizó la intervención.

Luego, en abril de 2023, un equipo de operadores de calle se encontró con el hombre en su recorrida diaria y lo derivó para una entrevista espontánea. En esta instancia, indicó que había realizado una serie de consultas con la Dirección Municipal de Adultas y Adultos Mayores, donde fue derivado tras corroborarse el dato.

Ahí le comunicaron que como no había lugar para él en ese momento, podía probar con ingresar a alguno de los geriátricos provinciales. Se le ofreció acompañarlo a la entrevista, Antonio dijo que lo iba a pensar y luego afirmó que prefería ir solo porque conocía el lugar. No dejó ningún contacto de teléfono ni dirección para ubicarlo y finalmente se dio por concluida la intervención de manera momentánea.

Hasta este domingo 19 de mayo, en el que se encontraron con la lamentable noticia de su muerte, desde el municipio no tuvieron ningún reporte nuevo de él. Antonio falleció en un banco de la plaza y pese a la intervención del Sies no se lo pudo reanimar.

«A veces es ingrato cuando las intervenciones no salen de la forma en la que uno quisiera», lamentó Pereyra y subrayó: «Pero nosotros le ponemos el mayor profesionalismo y predisposición, más aún en estas áreas tan sensibles que nos tocan atravesar y en estos tiempos».

Además, el funcionario insistió con que «la gente no deje de llamar a las líneas de atención». En ese sentido, comentó que en otros tiempos se les ofrecía el refugio y las personas automáticamente aceptaban, actualmente hay muchos más factores en juego y muchas veces se entremezclan cuestiones «como el consumo problemático, la salud mental, la precariedad alimentaria y la rotura de vínculos» y las intervenciones requieren más tiempo.

Asistencia a quienes están en situación de calle

El municipio asegura que la asistencia ante las bajas temperaturas se desarrolla en varios sentidos entre mayo y septiembre. Por un lado, desde los refugios para brindarles alojamiento, higiene y cena a quienes deseen pasar la noche a resguardo. Por otro, en colaboración con organizaciones que asisten a personas en situación de calle y a los excombatientes de Malvinas, se distribuyen 350 viandas diarias de lunes a viernes en diez puntos de entrega, desde las 19:00 hasta las 23:30, oportunidad en la que equipos de la Secretaría de Salud Pública ofrecen vacunación. También se reparten frazadas, kits de invierno (gorros, bufandas), y ropa de abrigo.

A su vez, argumentan que el rol de los operadores de calle es fundamental. Son quienes realizan recorridas por la ciudad durante todo el año y concretan un acercamiento inicial para efectuar la primera escucha y luego planifican una estrategia de intervención.

Qué pueden hacer los vecinos

Actualmente, el municipio cuenta con el Centro Integrado de Operación Rosario (CIOR) con su línea telefónica 147, que constituye uno de los canales mediante el que los vecinos pueden transmitir la información para que los equipos lleguen con su ayuda al territorio. Se trata de un servicio que está a disposición las 24 horas. Allí se recepciona lo concerniente a personas en situación de calle, derivando la demanda a la Subsecretaría de Abordajes Integrales. Además, a través del portal www.rosario.gob.ar se puede dar aviso online o bien mediante munibot.

Asimismo, quienes se encuentren en situación de calle pueden solicitar turnos en el Servicio de Atención Espontánea, de lunes a viernes, de 8 a 14, que funciona en la sede de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, Santa Fe 638.

Refugios

Los refugios son espacios que reciben personas en situación de calle y cuentan con equipos de profesionales para efectuar el abordaje y acompañamiento de cada una de las situaciones, realizando entrevistas a las personas para profundizar sobre su trayectoria de vida y así llevar a cabo diversas estrategias de intervención para contribuir a la inclusión y cuidado de quienes allí acuden. La asistencia en los refugios se articula con distintas áreas municipales.

  • Nuevo Refugio Municipal Grandoli (Esmeralda 3549). Se suma a la red de refugios municipales con 50 nuevas plazas para alojar a hombres mayores de 18 años, en la zona sur de la ciudad.
  • Refugio Felipe Moré (Felipe Moré 929). Funciona todo el año. Es un espacio exclusivo para hombres mayores de 18 años de edad. La modalidad de atención es nocturna y durante las mañanas funciona como centro de día con talleres de acompañamiento de las situaciones.
  • Cáritas Rosario (Balcarce 1077). Alojamiento para mujeres y mujeres con niños con modalidad de atención nocturna.
  • Refugio Sol de Noche (Marconi 2040). Para hombres mayores de 45 años de edad. Solo está abierto durante el invierno.

Otros dispositivos de reinserción social:

  • Hostal Grandoli (Grandoli 3450). Funciona todo el año, con una modalidad de atención las 24 horas. Cuenta con profesionales de distintas disciplinas (trabajadoras sociales, médicas, psicólogas, psiquiatras) y acompañantes convivenciales.
  • Casa Compartidas. Allí se encuentran alojadas personas que egresaron del Hostal Grandoli y del Refugio Sol de Noche. Estos espacios no sólo proveen alojamiento, sino que realizan abordajes interdisciplinarios para favorecer la autonomía de las personas, contribuyendo entre otros aspectos a la reinserción laboral.

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