Declaraciones

El convite a armar un frente antimacrista llegó a Ciudad Futura y el Frente Social y Popular

Tiempo de hacer prevalecer las coincidencias

Juan Monteverde y Carlos del Frade ratificaron su vocación frentista, y trazaron algunas ideas sobre cuáles deberían ser los ejes para que la coalición a construir en Santa Fe, además de disputar las elecciones, mejore la oferta hacia la gente.

 

Las declaraciones de Rubén Galassi el domingo pasado a Rosario/12 sacudieron la modorra de un verano político que en Santa Fe prometía ser tranquilo. Más allá del recrudecimiento de la violencia y los crímenes, y el inconducente entredicho protagonizado por jueces y funcionarios del Poder Ejecutivo, desde el punto de vista de los partidos políticos podría decirse que estaban en «stand‑by», como electrodomésticos, no apagados pero tampoco funcionando. Para quienes no leyeron el reportaje mencionado, allí el presidente del bloque de diputados del Frente Progresista propuso inequívocamente la conformación de un frente integrado por todas la fuerzas políticas de la provincia que quisieran evitar que «Santa Fe se pinte de amarillo y padezca las políticas que se aplican a nivel nacional», y fue más allá a la hora de hablar de fuerzas políticas y dirigentes a la hora de la construcción de esa alternativa.

El peronismo fue aludido, y sus figuras de mayor exposición, como Agustín Rossi y Omar Perotti, reaccionaron de maneras diferentes, pero ninguno de los dos desestimó la idea de un frente opositor, aunque sí a sus posibles integrantes. Mientras Rossi cree que la propuesta de Galassi está atravesada por la interna de su partido, Perotti no quiere saber nada con los socialistas. Su tirria es infinitamente superior a la que expresa por el macrismo. Si bien son dirigentes de peso, ambos fueron derrotados en sendas elecciones cuando compitieron por la gobernación en diferentes comicios, y de eso se toman otros dirigentes del PJ, entre ellos varios senadores y referentes sindicales, para bajarle el tono a los cuestionamientos de los legisladores nacionales. Prefieren hablar de las coincidencias en Santa Fe. Seguramente el peronismo, en sus diferentes formas y expresiones, tendrá mucho para decir en adelante.

A lo largo de la semana, el vicegobernador Carlos Fascendini se acopló a la idea de Galassi, y el gobernador Miguel Lifschitz no la recibió con algarabía pero tampoco la desestimó. Claramente, Lifschitz cree que tal construcción se contrapone a sus expectativas de reforma constitucional/reelección. Proyectando la idea original, Rosario/12 tomó contacto con dos dirigentes de fuerzas provinciales que tienen representación en el concejo local, como Ciudad Futura y el Frente Social y Popular, que además tiene una bancada de dos diputados en la legislatura provincial. Tanto el concejal Juan Monteverde, como el diputado Carlos Del Frade se mostraron proclives a la construcción de una alternativa opositora a Cambiemos y lo expresaron con diferentes matices a partir de las declaraciones de Galassi, quien propuso: «Los sectores con los que seguramente coincidimos en el 90% de la cosas importantes, deberían ser menos intransigentes con el gobierno municipal y hacer eje en las coincidencias más que en las diferencias».

Ciudad Futura

En su debut electoral, hace más de dos años, esta fuerza política dio la sorpresa colocando tres concejales y superando la línea de votos nada menos que del justicialismo. Hace tres meses, su cosecha electoral mermó, y no obstante ello amplió su banca a 4 representantes con la incorporación de Eduardo Trasante. La lista de candidatos a diputados nacionales quedó rezagada, hubiera necesitado prácticamente el doble de votos para colocar un representante en el Congreso nacional. Su principal referente es Juan Monteverde, que se mostró dispuesto a la construcción pluripartidaria a partir de algunas condiciones que no solo tienen lógica política sino que -como él mismo dice- dotaría de mayor fortaleza a la coalición: «El socialismo gobierna Rosario y la provincia, tiene poder como para convocar a distintos sectores para trabajar en proyectos concretos que le cambien la vida a la gente. No solo atemperando los efectos del gobierno de Mauricio Macri, sino transformando de manera estructural grandes deudas que tiene la democracia como la cuestión de la tierra y la vivienda, la producción, la violencia y la desigualdad. Es decir, ‘bajar a la tierra’ esas supuestas coincidencias ideológicas y hacerlas realidad. De lo contrario se trata de una discusión entre políticos para mantener el poder. Hagamos público ese debate y ese proceso. Digamos cuáles son las deudas que no nos podemos permitir como sociedad y sus posibles soluciones, reales, concretas, esperanzadoras. A eso estamos dispuestos, después el resultado lo determinará el mismo proceso, pero habrá dejado algo para la gente», se explayó Monteverde. El concejal agregó: «Nosotros no somos de los que piensan que ‘cuanto peor, mejor’, ni que ‘son todos lo mismo’. Por eso en el balotaje no tuvimos una postura cómoda y nos la jugamos, porque sabíamos los riesgos que traía un gobierno de Macri», en clara alusión a la postura del Partido Socialista de ser prescindente en el balotaje que consagró al actual mandatario. Finalmente, destacó su rol de opositor al «modelo de ciudad del socialismo en los últimos diez años», pero consideró que «queremos un debate de cara a la gente, y acciones concretas para transformar la realidad, sino es más de lo mismo».

Frente Social y Popular

Otra fuerza con representación local y provincial es la que lidera Carlos Del Frade, quien integra además la bancada del sector en la Legislatura con Mercedes Meier. El ex‑periodista fue candidato a diputado nacional, y también cosechó la mitad de los votos que hubiera necesitado para mudar de parlamento. En este punto es oportuno destacar que antes de los comicios de la última primavera, y de las primarias desde ya, hubo conversaciones entre este sector y Ciudad Futura ‑entre otros sectores‑ para conformar una lista, que probablemente ‑a la luz de los resultados‑ hubiera conseguido una banca en el Congreso. Pero esta ucronía sirve para graficar la funcionalidad de la dispersión de votos de los sectores en principio afines que no terminan de articular alianzas, en muy buena medida por cuestiones personales antes que políticas. De esto parece haber tomado debida nota el diputado rosarino, que se expresó contundentemente a favor de la construcción de un frente con diversas fuerzas políticas: «Desde hace 10 años nosotros venimos pensando en la necesidad de la construcción de un gran Frente, transformador de la realidad política de Rosario, Santa Fe y -ahora más que nunca- nacional, y entendemos que debemos construir mayorías, y no ser solamente una fuerza testimonial, así que bienvenida la apertura de los distintos sectores. Cada sector, a partir de sus diferencias, puede aportar miradas diferentes a la hora de construir un proyecto común, de desarrollo de país, y fundamentalmente de provincia. Venimos recorriendo Santa Fe, conociéndola y amándola desde hace 30 años, y es hora sumarse a una iniciativa frentista, abierta, no definida de antemano, y que haga de esta provincia un lugar con mayor igualdad, con más justicia, con más autonomía, y por supuesto esto nos aleja definitivamente de cualquier tinte amarillo», concluyó Del Frade.

Del dicho al hecho

Seguramente habrá más voces, probablemente ‑fuera de Cambiemos‑ no hay opositores que no participen al menos de algunas conversaciones. Más allá de estas declaraciones, o las que dieron origen a esta serie de notas, se insinúa una construcción política basada más en la necesidad que en las convicciones. Esa necesidad de supervivencia política es un motor nada desdeñable, sin embargo es insuficiente para conquistar las voluntades de los ciudadanos que padecen los males denunciados por los protagonistas de esta historia. Será necesaria una gran dosis de generosidad y sobre todo justipreciar a cada fuerza y eventualmente cada candidato. Las primarias abiertas son un buen mecanismo de «selección», el que quiere va y compite, pero antes de eso, y para evitar fugas y deserciones, será necesario un compromiso público y escrito de todos quienes confluyan. De otro modo, será más de los mismo, con un poco más de votos o un poco menos, pero sin la solidez que exige el desafío por delante. «Hay tiempo…», coinciden los distintos dirigentes. Sin embargo, no sólo el tiempo del veloz, sino que -como decía Mario Benedetti- «es mucho mas difícil juntar ideologías que chequeras». Y de eso se trata.

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