
Milei en el Congreso invitó a un acuerdo del desacuerdo, como calificó un gestor con base en Chicago.
El tenue interés de traders, inversores y analistas se centra por ahora en entender y en ver si hay opciones de riesgo moderado como para “hincarles el colmillo”. Por lo visto, el menú hoy arranca con carry trade y termina con más carry, Muy pocos miran el largo plazo, por no decir nadie. Las pocas apuestas en algunos bonos parecen más compromisos a cuenta de futuros negocios. En fin, el humor de los encuentros tiene un sesgo indiferente donde reina el desconcierto, que hoy domina a los gobernadores, invitados al acuerdo del desacuerdo, como calificó un gestor con base en Chicago.
Con relación al Pacto, también poco entusiasmo, a pesar que el decálogo es bien market friendly pero condicionado a la aprobación de la Ley de Bases y de un Pacto Fiscal, a pesar de la desmentida del propio ministro del Interior. Más que un intento de recomponer el diálogo institucional con las provincias y el Congreso, se lo percibe como un giro táctico, para ganar tiempo. Algunos, incluso, arriesgan que en 15 días ya no se va a hablar del tema. Todo es muy frágil por eso la deuda vale lo que vale, se atajan en las mesas, y se hace difícil aún pensar en estrategias a largo plazo. En ese sentido, los gurús aconsejan posicionarse en los bonos 2030 para los optimistas y para los más prudentes bonos 2035 y 2041.
El miércoles en un almuerzo en la terraza de un viejo bunker de la City, se reunieron conspicuos habitués del legendario Broker de la calle Sarmiento y el tema del apretón monetario salió al postre ya que siembra dudas sobre cuál es la salida pensada por el Gobierno frente a la desmonetización de la economía. Al respecto, uno de los comensales aportó la reciente opinión de la calificadora Moody’s que puso al sistema bancario argentino bajo perspectiva negativa debido a las severas condiciones operativas que restringen el potencial de generación de utilidades y las actividades bancarias. Para los amantes de las acciones bancarias, Moody’s explicó que la recesión, el aumento de la inflación este año y la ambiciosa agenda de reformas del nuevo gobierno impondrán importantes riesgos de implementación; los cambios en la política monetaria, incluyendo los recientes recortes de las tasas de interés, presionarán los márgenes y la rentabilidad en general, aunque desde los máximos históricos de 2023; pero a pesar de estas tendencias negativas, los fundamentos financieros de los bancos se mantienen relativamente sólidos, protegidos por una fuerte capitalización, utilidades positivas ajustadas a la inflación y altas reservas de liquidez, tanto en moneda local como extranjera.
Veremos cómo digieren los balances la licuación de los pasivos monetarios remunerados del BCRA y demás enjuagues que llevan a cabo el binomio Caputo-Bausili. Esto pone en escena el tema del equipo económico. Para el mercado no lo hay, con traders solo no se sale de este berenjenal, se necesitan profesionales del equilibrio general. Por eso la creencia es que todavía falta un verdadero plan de estabilización y por ende diseñadores y ejecutores. Aún le dan tiempo a Milei, pensando que para el segundo semestre, luego del trabajo sucio del ajuste de precios relativos vendrá con algo nuevo y caras nuevas. Claro que le ponderan lo hecho hasta ahora, a lo bruto, pero lo hizo, destacan. Pero esto no es sostenible. Así recrudece el debate sobre el crawling peg y la inquietud sobre qué harán los chacareros, si solo liquidarán para afrontar los gastos mínimos. Todo un tema para el “Toto” y las reservas del BCRA.
En los últimos zoom de lo que más se hablaba, además del dólar, es dónde tocará piso el nivel de actividad, porque para algunos todavía no se vio lo peor. ¡Cómo será que hasta el Mingo pide aumento de salarios y jubilaciones! Hasta ahora la caída del PBI es similar a las vistas en los ciclos recesivos de las últimas dos décadas. Ya hay dos trimestres negativos adentro, el IV 2023 y el I 2024 y probablemente un tercero neutro gracias al rebote de la cosecha en el II 2024. Sería como volver a los pisos del estancamiento de los últimos 15 años. De ahí que hoy se plantean en el mercado si el ajuste macro actual no empalma con una crisis, evitable, en el segundo trimestre puede dejar de caer. Veremos porque aún faltan tarifazos y más ajustes y no se vislumbran mejoras por el lado de los ingresos familiares.
En otro almuerzo, entre gestores e inversores foráneos, uno de ellos aportó un dato que hace repensar lo sucedido años atrás con las AFJP: en Chile, los tres retiros que aprobó el Congreso en 2020 y 2021 significaron una caída de 44.395 millones de dólares en los fondos de pensiones de los chilenos, y de no haber existido, el total de los ahorros sería de 208.000 millones de dólares y no de los 160.000 millones de dólares actuales, que equivalen a cuatro veces las reservas del Banco Central de Chile. El carry no estuvo ausente y un comensal explicó que la curva CER sigue apuntalada por el carry que ofrece el “bid” del BCRA y la creciente confianza en la moneda. Es que las tasas forward de la curva CER a partir del cuarto trimestre indican que el mercado confía que hay una baja probabilidad de estrés en el mercado de deuda en moneda local aun cuando se espera que se vayan desarmando los controles de capitales, que hoy hacen posibles rendimientos fuertemente negativos.
Lo que fue muy comentado en estos encuentros gastronómicos y en resto de los intercambios a nivel global fue el acuerdo histórico de Ras El-Hekma que según estimaciones generará 35.000 millones de dólares de financiación inmediata en los próximos meses a Egipto. Los mercados de parabienes porque la ganancia inesperada de efectivo ayudará a cubrir las necesidades de financiamiento externo de Egipto durante los próximos años y, combinada con un posible programa ampliado del FMI, puede aumentar las reservas brutas a más de 50.000 millones de dólares (que son 8 meses de importaciones). Con la cancelación de 11.000 millones de dólares de depósitos de los Emiratos Árabes Unidos, los pasivos externos netos en el Banco Central se reducirán en alrededor del 3% del PBI y la deuda externa total caerá desde su pico del año fiscal 2022/23, y la relación deuda/PBI seguirá siendo manejable. Los inversores miran la mejora en el riesgo país de Egipto y su posible efecto derrame hacia papeles como los argentinos.




